Cómo disminuir los efectos del jet lag

El viajero sube al avión, se traslada varias horas y llega a un destino donde el horario y las condiciones de iluminación solar son diversas a las de su lugar de origen. Nada de lo que haga (o deje de hacer) puede impedir que se vea afectado por el famoso jet lag. Pero antes de asumir la derrota hay que considerar que sus efectos pueden disminuirse tomando ciertos recaudos.

¿Por qué impacta en el viajero? El jet lag es consecuencia de la alteración del ritmo circadiano, una especie de reloj fisiológico que responde a la luz solar. El factor principal que incide en la intensidad de sus síntomas es la cantidad de meridianos que se atraviesan en el viaje: cuantos más se crucen, mayor será su impacto.

Otra variable que también influye en la alteración de los husos horarios, como también es conocido el jet lag, es la dirección del viaje: hacia el oeste, las consecuencias son menores, mientras que hacia el este son mayores. Sucede que el reloj corporal generalmente excede las 24 horas de duración, lo que provoca que sea más sencillo alargar el día que acortarlo.

Algunos estudios indican que con una diferencia mayor a las dos horas entre el origen y el destino del viaje comienzan a sentirse las molestias, mientras que otros consideran que es a partir de las cuatro horas cuando el cuerpo percibe el impacto.

Si, en cambio, el viajero se traslada hacia el norte o hacia el sur sin atravesar meridianos, el jet lag no se presentará y posiblemente el viajero sólo experimente cansancio por el viaje.

¿Cómo disminuir sus efectos?

Antes del vuelo. El jet lag es un tema a tener en cuenta incluso antes de salir hacia el aeropuerto. Si los días anteriores a la partida el viajero se encuentra mal dormido -sea por falta de horas de sueño o por horarios muy irregulares-, el impacto que sentirá será importante. Para disminuirlo, lo mejor es llegar al vuelo bien descansado para recuperarse con facilidad y rapidez a las molestias.

Es conveniente que en los días previos al viaje se respeten los horarios regulares de las comidas y, el mismo día del viaje, comer de manera liviana con pocas grasas. Además, es una buena alternativa adelantar o retrasar gradualmente los hábitos de sueño y comidas para comenzar a adaptarse al destino: si se viaja hacia el este hay que irse a dormir más temprano mientras que si se lo hace hacia el oeste, más tarde.

Durante el vuelo. Conviene que el viajero se mantenga despierto en el avión si su llegada al destino es de noche: así podrá irse a dormir en cuanto ponga un pie en el hotel. En cambio, si arriba de día, será mejor que intente descansar. Un antifaz para dormir y tapones para los oídos pueden resultar prácticos.

En el trayecto hay que mantenerse bien hidratado con agua y evitar bebidas alcohólicas, con cafeína y gaseosas. El aire del avión es muy seco y para contrarrestarlo el agua es la mejor alternativa.

Uno de los factores primordiales es evitar permanecer inmóvil por un tiempo prolongado. Para eso, lo recomendable es caminar por los pasillos del avión y realizar ejercicios que movilicen las articulaciones al estar sentado.

Lo ideal es realizar comidas que sean de fácil digestión, con pocas grasas y abundantes en proteínas. Al llegar al destino debería continuarse con ingestas livianas por lo menos en las dos comidas siguientes.

También es posible disminuir los efectos del jet lag con la administración de melatonina, aunque esta alternativa debe consultarse previamente con un médico.

Al llegar. Si está dentro de las posibilidades del viajero, lo mejor es llegar al destino de día para estar expuesto al sol y hacer la adaptación a la luz natural. Entonces una larga caminata al aire libre se presenta como la alternativa perfecta.

Se deben evitar las siestas y sólo hay que recostarse cuando ya oscureció. Aunque el cansancio sea importante, para compensar el jet lag y tener un buen estado de ánimo, el viajero debe esperar a la noche para irse dormir. A la mañana siguiente, un desayuno abundante en proteínas es una buena ayuda para tener la energía suficiente para mantener el cuerpo despierto. Durante el día, es recomendable comer almendras, que tienen una buena cantidad de melatonina, un agente que regula el sueño.

Aplicación anti jet lag. Entrain, la aplicación móvil desarrollada por un equipo de científicos de la Universidad de Michigan, ayuda al viajero a través de un modelo matemático a dormir mejor y saber cuándo estar expuesto a la luz para mitigar los efectos del jet lag. Puede descargarse de manera gratuita y se encuentra disponible para Android y Apple IPhone/IPad.

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Comentarios

para que suben de ramos mejia ?si acá en lanus tenemos 50 robos por día