EL ABORTO: UN DERECHO CONSTITUCIONAL

Deberíamos preguntarnos si el poema del embrión creado por un ex ministro de educación, ahora senador nacional tiene verosimilitud científica. Y no, no la tiene. Existen personas que se desgarran sus investiduras políticas y hacen el símil de harapientos para justificar el derecho a la vida de una manera cínica e irrespetuosa convirtiéndose en un paladín de los derechos del niño por nacer. Aunque en verdad solo quieren garantizar el derecho de pre-natalidad, luego cuando son niños no tendrán ni un solo derecho de acceder de forma irrestricta al derecho a la salud, ni a la alimentación, a la educación o a la justicia. Derechos esenciales y humanos que garantizan el derecho a la vida por lo que hablar a secas del derecho a la existencia es un acto criminal contra los niños que nacen en el seno de una familia pobre, indigente y marginal. ¿O el Estado de Derecho está allí rescatando a esas madres fuera de la república? No, no lo está.

Y somos tan hipócritas que las clases medias, medias altas o altas donde podemos alojarnos acceden de una manera sanitaria e ilegal al aborto. Pero con ellos no nos metemos, sino que somos buenos; y los mejores graduados en salud le otorgan el derecho a un aborto seguro e ilegal.

Dejando a salvo quien es quien cuando ejercen el derecho al aborto, me atrevo a decirles que el derecho a abortar es un derecho constitucional que debe ser reglamentado por ley. Si, podemos verlo como un derecho implícito en el marco del art. 33 de la Constitución Nacional.

Existen diversos proyectos, algunos radicalizados y otros con un claro perfil sanitarista. Y nosotros los abogados debemos verlo como un derecho de carácter sanitario. Por ello resulta imprescindible que sea un derecho reglamentado y no dejar vacíos legales. ¿O queremos más mujeres muertas? ¿O queremos más madres niñas? ¿O algunos desean mas madres niñas muertas? Esas muertes son en abortos clandestinos y al peor precio: El derecho a la vida de la mujer.

Nuestro Código Civil y Comercial (CCyC) establece claramente que la existencia de la persona humana comienza con la concepción en su art. 19; no obstante, el art. 21 al final nos regla que, si no nace con vida, se considera que la persona nunca existió. Expresamente nuestro derecho civil regula que se es persona si se nace con vida. Por lo tanto, el embrión no es persona si no cuando nace.

Efectivamente nuestro país al ratificar la Convención de los Derechos del Niñ@ aplicó una reserva por lo que considera niño desde su concepción y hasta los 18 años de edad. Y como vimos el CCyC lo regula expresamente. Sin perjuicio de ello, si el ser concebido, persona por nacer como dice el mismo Código, no nace con vida, la persona nunca existió. ¿Nos convierte en asesinos como dicen algunos inquisidores? ¿Desde cuando existe la vida? Todos vamos a coincidir en que desde el Big Bang como dijo un humorista norteamericano. Ahora el embrión ¿Tiene derechos? El mismo CCyC reza que es incapaz de ejercer derechos art. 24 inc. a).

Observamos que la discusión puede ser infinita aún con las normas explicitas del CCyC. Y sectores de poder piensan más en pre-natalidad que en los derechos de la infancia que no se cumplen en Argentina. ¡Un fardo de pasto para el burro hipócrita que defiende el derecho a la vida, pero sin abogar por los Niñ@s que están vivos hace años y que siguen naciendo en un Estado de Derecho desconocido!

Esta opinión no significa que el aborto deba ser un derecho reglamentado con una ley de 20 artículos o un decreto reglamentario que tenga 300 artículos, si no que ha de ser la ciencia, los legisladores y abogados los que deban crear el protocolo y que el mismo tenga una reglamentación extrema, detallada y con la consecuente educación sexual, en especial a las clases sociales que el mismo Estado de Derecho se encarga sistemáticamente en excluirlas del derecho a la salud reproductiva.

No nos podemos excusar en ninguna estadística, abortistas y antiabortista se tiran con números de cual o tal país donde se reduce o crece la tasa de abortos. Creo que esgrimir documentos de no se sabe que procedencia es una marcha al precipicio jurídico.  Por esta razón, y lo descripto arriba es que debemos abrir los ojos: el aborto es una realidad en todas las clases sociales, ocurre a diario, y mujeres mueren de domingo a domingo. Negar su constitucionalización legalizando el derecho a abortar es una afrenta al derecho a la vida que defienden unos pocos.

 

Por Sebastián D. Longhi

Abogado.

T° II F° 302. CAAL.

Foto ONU – México.

 

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