Es insólito: uno pensaría que la Historia, ante todo, impulsa al hombre a ser sincero, aún cuando corra el riesgo de delatarse como un tonto honesto…Por cierto, necesitamos de la Historia, pero de una forma distinta de como la necesita el hombre mimado que deambula ociosamente en el jardín del saber, por más que éste contemple con altivo desdén nuestras necesidades y penurias, tan rudas y purgadas de gracia…(Escribe Nietzsche en su Segunda Consideración Intempestiva), para quien suscribe esta columna, el autor citado esta vivo en sus libros, y vale pena leerlo.
Espert y Milei, economistas de la ortodoxia liberal, con calle, corren al gobierno por izquierda. El primero expresamente dice que ir al FMI es irse a la B ¿Increíble no? Y si le clavamos el visto a la foto de TN es ineludible analizar si estamos viviendo una pesadilla o una realidad al estilo de la película The Truman Show. Donde el espectador, es decir: nosotros, vemos cómo va cambiando el guion de esta serie tragicómica de la economía nacional día a día. Al punto de pensar si ir al Fondo a la derecha es un acto de ultimo recurso o un accionar donde el equipo económico del gobierno muestra como viajar en el tiempo es posible, y realizar un acto pretérito de tontos honestos. ¡Esta vez será distinto! ¿Por qué? ¿Por qué son el mejor equipo económico de los últimos 50 años?
La realidad marca que estamos en presencia de pasantes, y como tales, sin son patriotas como dicen puertas adentro, ellos deberían renunciar, no cumplieron con su beca. Técnicamente fusibles son los ministros, el Poder Ejecutivo Nacional es unipersonal y debe cumplir su mandato.
Si miramos hacia atrás enseguida pensamos en el 2001. No creo que estemos en esta situación, pero sin dudas existen circunstancias que nos llevan a reflexionar a modo de Déjà Vü, la sensación de “ya visto antes”, “esto ya lo viví”, etc. Efectivamente, en nuestro imaginario colectivo se encuentran anudada en la garganta de millones de ciudadanos las penurias y miserias de la crisis del 2001 que se prolongaron hasta el año 2003 inclusive. Entonces ¿Por qué pensar que ahora será diferente el “blindaje del fondo”? ¿Y a cambio de qué?
Así como desconfiamos de aquellos seres que tiran las cartas del Tarot y anticipan un destino increíble y lleno de fortuna, siempre que sigamos postulados astrológicos, con mayor razón debemos desconocer el carácter supersticioso de la Numerología que rige los destinos institucionales del FMI. Y los hombres y mujeres que integran dicho organismo hacen de las veces de monjes de una secta económica y tecnocrática que piden sacrificios al ser humano común y corriente, que nace y muere. Y que en definitiva no es más que un número. Nietzsche odiaba los números, creía que esto imposibilitaba un pensamiento que esté más allá del bien y del mal (recomiendo ese libro). Frente a la corrida de ese billete baboso y verde que nos erotiza no tuvimos mejor idea que enviar a un pecador, que expía sus tribulaciones con chocoarroz, y cuando habla imposta la voz, con tono grave, pero sin Hard Rock, para esconder la obviedad: La crisis que nos azota hace más de dos años y medio.
Si recorremos nuestra ciudad, el sector más golpeado es el textil y la industria del calzado. No solo por el efecto de los gases invernadero de las importaciones, sino que además el cuadro tarifario es un claro hostigamiento para la competitividad del sector. El sector industrial necesita un dólar competitivo, y en verdad la devaluación los beneficia frente a la irrupción del afuera, sea chino, europeo o norteamericano. Aunque el monstruo de la inflación sea el boomerang que golpee al ciudadano en la nuca y no llegue a fin de mes.
Miremos las tarifas, luz, gas y agua y nos encontraremos con infinidad de impuestos que se lleva Estado Nacional, Provincial y Municipal. Estimado lector, vea sus boletas y haga sus cálculos: ¡EL Estado pide demasiado y no da nada a cambio! Siguen los cortes de luz, millones de argentinos sin gas y el agua de AySA solo tiene un exceso de cloro. ¿Qué más pagan las pymes además del salario? Cargas y contribuciones del escalofriante formulario 931 y el temerario impuesto sobre los ingresos brutos; El IVA, que es como el sol, aunque no lo veamos siempre está; Tasas de residuos ambientales; Tasas por Efluentes Gaseosos; Tasas por Efluentes Líquidos; Tasas por seguridad e higiene; tasas de TSG o ABL; tasas de “seguridad ciudadana” ¿Sigo? Cuando se hace la cuenta de la competitividad nos encontramos ante una Miríada de impuestos, tasas; impuestos y tasas en las tarifas; tasas de organismo de control ambiental y laboral (sin contraprestación, salvo cuando te aprietan y piden… ¡Bueno Ud. sabe!).
Por ello ¿Cuál es el gasto público que hay que reducir? ¿Jubilaciones, pensiones, planes sociales, el poder judicial, la policía, los docentes, los médicos? ¿Estamos locos? ¿O deberíamos repensar los organismos de control que son un vertedero de toxinas tributarias que afectan directamente el precio de los bienes que produce el sector industrial? Y esas toxinas, que son las tasas, no tienen contraprestación o la misma es de ínfima incidencia: existen Pymes que no han sido inspeccionadas por el OPDS en los últimos 5 años, y sin embargo han pagado fortunas en tasas y honorarios para adecuarse a normativas ambientales vetustas que se acreditan con papel y sello oficial.
Es tan complejo hablar de dólar competitivo e inflación que por el argentinismo que padecemos rápidamente anhelamos un dólar bajo para viajar al exterior y dejar las huellas de nuestro consumo en los países desarrollados. Nadie piensa que cuando va al exterior, ejerciendo el derecho constitucional de viajar, deja dólares que faltarán en la economía local. Y previo a ello fue a comprar al mercado blue porque debe resguardarse del caos del peso argentino, para ahorrar o viajar. Es evidente que nuestro problema es de origen histórico-psiquiátrico. Si, como el cartelito del Ministro.
¿Qué hacemos? ¿Cuál es el plan de gobierno? No se escuchó una sola vez sobre inversiones productivas, sobre generación de riqueza. ¿Cuál es el norte de cambiemos? ¿El Fondo a la Derecha?
Sebastián. D. Longhi
Abogado.
T| II F° 302 del CAAL.

