AÑO NUEVO, DONDE LAS ESPERANZAS SON PUESTAS EN ESTA NOCHE MÁGICA

El fin de Año es un momento realmente mágico. Nos brinda la oportunidad de recomenzar incluso cuando todo parezca igual. Es un nuevo comienzo interior, anímico y espiritual, en el que nos prometemos a nosotros mismos enmendar los errores del año ya pasado y acometer con fortaleza y valentía una nueva vida.

Es el día más especial de todo el año. Y esto es porque lo sentimos como un punto de partida para volver a empezar, para retomar proyectos aparcados o simplemente para enmendar malos hábitos adquiridos durante el año anterior.

Aparte de esta lista tan especial, existen otros rituales que podemos llevar a cabo en esta fecha tan importante, rituales que nos traerán buena suerte y el cumplimiento de nuestros deseos, ¿quieres conocer algunos?…

El que más te sonará será, sin duda, el de las “uvas de la suerte“, esas doce uvas que nos comemos acompañadas de las doce campanadas que marcan los doce segundos del año. La tradición dice que si conseguimos comerlas todas, una a una y sin atragantarnos, antes del “dong” final tendremos por delante doce meses estupendos en el que nuestros nuestros sueños se harán realidad. Eso si, también hay quien dice que las semillas han de quedar en la boca y que, una vez comenzado el Año Nuevo, debemos escupir dichas semillas en un plato: cuántas más sean, más suerte nos espera.

Y enciende velas blancas por la casa, siempre con cuidado, por supuesto. Aparte de aportar un ambiente místico nos ayudan a canalizar la buena energía.

Las velas blancas queman las influencias negativas y purifican el ambiente. Si además pones una por asistente, y en cada una escribes de abajo hacia arriba su nombre, el hecho de que se consuma durante esta noche proporcionará a cada uno energías positivas y paz de espíritu.

Luego, una vez hayamos brindado todos por el año recién nacido, podemos hacer otro ritual con la botella de champán (es igual si es cava o sidra) ya vacía. Cada uno de los presentes escribirá en un papel un deseo, el que sienta en su interior con más fuerza, y, por supuesto, no se lo dejará ver a nadie (nuestros deseos pierden intensidad si los demás opinan sobre ellos). Luego hay que introducir esos papeles bien doblados dentro de la botella vacía (hay que procurar que esté lo más seca posible) y raspar un poco el corcho para que pueda volver a cerrarse. Después, mejor durante esa noche, hay que lanzar la botella al mar (o a un río que hasta él la lleve) pidiendo con inmenso amor que nuestras peticiones sean tenidas en cuenta.

También podemos poner en práctica tradiciones de otros lugares, como por ejemplo el ritual celta que habla de que si regalas ramas de muérdago durante la noche de fin de año regalarás prosperidad a los demás y a ti mismo.

Eso si, si lo que buscas es vivir un amor apasionado no te olvides de ponerte esa noche ropa interior de color rojo intenso, (cuanto más brillante e intenso mejor).
También existían rituales para Nochevieja en otras culturas, como en la celta en la cual se regalaban ramas de muérdago sagrado para atraer la prosperidad o se realizaban ceremonias con velas a través de las cuales se pretendía armonizar las fuerzas de la Naturaleza.

Y una algo más, llena una maleta con ropa y cosas tuyas si te gusta viajar y quieres hacerlo más a menudo. En la noche de Fin de Año da una vuelta completa a la casa o edificio en el que vivas con ella a cuestas. Dicen que así tendrás un año muy movidito…

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