La sucursal del Banco Supervielle de avenida 9 de Julio 1745, está desde primera hora atestada de jubilados -como es habitual en días de cobro- y la cola en la calle llega casi hasta Córdoba, por supuesto y como se aprecia en la foto, con los unos encima de los otros.
Fuentes del banco le señalan a este medio que el cuadro se repite en casi todas las agencias de esa casa. Y cabe recordar que esa banca se especializa en el pago de haberes jubilatorios y pensiones, es decir que la mayoría de los concurrentes integra el grupo de riesgo del coronavirus. (La Defensa)
Esto se repite durante todo el año. Los días de cobro, regidos por los números de documento, la afluencia de jubilados y de quienes cobran algunos de los subsidios del Estado, la aglomeración es impresionante. Si bien esa sucursal posee un amplio salón con sillas, no alcanza para la cantidad de mayores que las ocupan. Largas filas frente a cajeros automáticos y demasiada gente esperando cobrar por caja, hace que en tiempos de no coronavirus igual se esté expuesto, sobre todo frente a resfríos u otras dolencias respiratorias invernales. Y en verano, al dengue.
Es hora que Anses revea el sistema de pagos y dicte otro tipo de cronograma, que reparta mejor la afluencia de los ancianos. Y que no envíe más gente a esa sucursal. Esperas de tres horas se han dado para cobrar la jubilación: un despropósito.
¿No dicen que van a cuidar a los adultos mayores? Bueno, en este tema se les escapó la tortuga.
Visiten al banco en días de cobro y lo verán. Estas cosas no se resuelven solamente desde un escritorio. El gobierno y ANSES deben ocuparse de los jubilados, sobre todo en tiempos de virus.
Por Marta Santos

