Lejos del discurso público y cerca de la rosca real, Diego Kravetz empezó a mover fichas. En La Rioja 2761, Lanús Oeste, se realizó un almuerzo de fin de año que funcionó como lanzamiento político anticipado: Kravetz confirmó que será candidato a intendente en 2027.
El encuentro no fue en cualquier lugar. Se llevó a cabo en un galpón privado perteneciente a Martín Carretero, Supervisor de Ambulancias los sábados, domingos y feriariados de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Lanús, actualmente en funciones. En la reunión también estuvo presente su esposa, anfitriona del encuentro.
La presentación de Kravetz estuvo a cargo del concejal Marcelo Villa, en su rol de armador político del espacio. En su mensaje, Kravetz habló de “no alejarse del vecino” y de “unir lazos”, mientras compartía mesa con ex funcionarios del gobierno municipal anterior.
¿Asado de fin de año o primer ensayo de una candidatura que ya empezó a caminar usando vínculos construidos dentro del municipio?
La rosca ya empezó a moverse y no en la vereda de enfrente, sino bien adentro del entramado municipal.
Y entonces la pregunta deja de ser anecdótica y pasa a ser política:
¿por qué el oficialismo municipal sigue otorgando nombramientos, categorías y lugares sensibles del Estado local a personas que trabajaron para la gestión de Grindetti y que hoy ya militan —o preparan el terreno— para la candidatura de Diego Kravetz en 2027?
¿Se trata de una estrategia de convivencia, de una falta de recambio real, o del desconocimiento de quienes conducen las áreas sobre quién es quién y para quién juega cada uno?
En Lanús, cuando el pasado y el futuro se sientan a la misma mesa, el presente queda en el medio.
Y el presente tiene nombre y apellido: Julián Álvarez.
El humo no siempre viene de la parrilla.
A veces viene de la rosca. Y todo indica que esa rosca hoy se cocina puertas adentro de la Municipalidad.
Lanús Picante

