Después de casi nueve meses de debate, el Senado aprobó el miércoles la ley que establece que los trastornos alimentarios como la obesidad, la bulimia y la anorexia deben ser considerados enfermedades e incorporados al Programa Médico Obligatorio.
Asimismo, la ley obliga a las obras sociales y a las empresas de medicina prepaga a incluir entre sus prestaciones "todos los tratamientos médicos necesarios, incluyendo nutricionales, psicológicos, clínicos, quirúrgicos, farmacológicos, y todas las prácticas médicas necesarias para la atención de las enfermedades".
Uno de los impulsores de esta ley es el nutricionista Alberto Cormillot, quien asistió ayer al Senado y celebró cuando fue aprobada por unanimidad de los 54 senadores presentes. También estuvo presente la titular del Instituto Nacional contra, la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), María José Lubertino, que remarcó que en el "mapa de la discriminación" del país la obesidad está en tercer lugar, después de la pobreza y la xenofobia hacia los residentes bolivianos.

