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EN LANÚS, TRABAJADORES DE NIÑEZ INICIARON UN PARO TOTAL DE ACTIVIDADES

Trabajadorxs de niñez de Lanús pararon este martes y reclamarán ante la falta de una “propuesta salarial concreta” por parte del Intendente Néstor Grindetti, a quien señalan como “principal responsable de la situación”. Este año recibieron como oferta el mismo contrato que en 2019 y por cuatro meses. “No podemos seguir sumando esfuerzos ni recursos para sostener una política pública vaciada”, aseguran en el comunicado presentado ante la titular de Desarrollo Social, Noelia Quindimil. Las denuncias se suman a los reiterados reclamos por techos rotos, falta de limpieza, de materiales,  desidia y maltrato laboral.

La Asamblea de Trabajadorxs Precarizadxs del Municipio de Lanús comenzó este martes un “paro total” de actividades en los programas de niñez del distrito debido a que no recibieron en los últimos meses una propuesta concreta de aumento salarial por parte del Intendente, Néstor Grindetti,  ni de la Secretaria de Desarrollo Social, Noelia Quindimil. Además, reiteraron las  denuncias de vaciamiento de la política pública en esa área y anunciaron que reclamarán ante las autoridades hasta lograr una propuesta superadora.

A través de un comunicado las y los trabajadorxs pidieron que se “convoque a una reunión y se presente una propuesta salarial para los próximos meses”, en la que se exprese “un aumento significativo y se reconozca nuestro trabajo”. De esta manera, reclamarán el miércoles 11 de marzo desde las 11 horas frente al edificio de la Secretaría de Desarrollo Social, ubicado en Melo 1739, Lanús.

Desde principio de enero, y como suele ocurrir cada año con la renovación de contratos al ser monotributistas, el gobierno local se comprometió a convocar una reunión para discutir los aumentos pero les ofreció el mismo monto de sueldo que en 2019, pese a tener una inflación anual de más del 50 por ciento, y un contrato por cuatro meses, por lo que lxs trabajadorxs denunciaron la situación de precarización, el vaciamiento y la imposibilidad de sostener esas condiciones laborales.

Después de reducir la carga horaria en los espacios de trabajo como medida de fuerza y como alternativa para sostener las actividades, fueron recibidos nuevamente el 28 de febrero con la promesa de una propuesta para la revisión de los montos del contrato. Sin embargo, la propuesta nunca llegó y se les pidió volver a esperar una nueva reunión.

En este sentido, desde la asamblea manifestaron que “lxs trabajadorxs nos sentimos nuevamente bastardeadxs y lamentamos que no se priorice la situación que atraviesa niñez y juventud”.

“Nos piden que sigamos manteniendo los espacios con pagos que van entre los 87 y los 150 pesos la hora de trabajo”, explicaron y  aseguraron que “durante estos cuatro años el Municipio de Lanús viene desmantelando los espacios de niñez y juventud y hace oídos sordos a la infinidad de reclamos presentados formalmente y denunciados públicamente”.

Además,  remarcaron que “los últimos dos años fueron de desidia absoluta, vulnerando sistemáticamente los derechos de lxs niñxs y lxs trabajadorxs”, en el área que hasta diciembre estaba a cargo de Damián Sala, hoy al frente de la Secretaría de Educación del municipio.

Por este motivo, desde la Asamblea de Trabajadorxs Precarizadxs del Municipio de Lanús, nucleados en esa seccional de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), convocaron a parar las actividades hasta tanto el gobierno municipal haga llegar una propuesta que mejore la situación, ya que “no podemos seguir sumando esfuerzos ni recursos para sostener una política pública vaciada”.

Vaciamiento en los programas de Niñez.

Entre las diferentes tareas que están contempladas en los espacios que dependen del área de niñez, los programas se encargan de trabajar en distintos barrios con toda la población de Lanús desde los primeros años de infancia hasta jóvenes que pasan los 21 años.

La atención comprende el desarrollo emocional, promover la salud, garantizar el derecho al juego, la creatividad, el deporte, el asesoramiento y acompañamiento en situaciones de vulnerabilidad social, además promover y proteger los derechos de la niñez.

Según expresaron desde la asamblea, “somos lxs trabajadorxs quienes hemos mantenido cada espacio no solamente llenándolo de contenido sino también de recursos materiales, hemos soportado junto a lxs pibxs la desidia y el maltrato que han ejercido lxs funcionarixs”.

Por este motivo, entre quienes pararon sus actividades están las y los trabajadorxs de Juegotecas Comunitarias, Programa Envión, Operadores de Calle y los Grupos Terapéuticos de niñes.

Juegotecas Comunitarias.

Cristian, trabajador de ese programa, explicó que “las Juegotecas Comunitarias es un programa municipal cuyo principal objetivo es promover y garantizar el derecho al juego en el distrito”.

A  través de encuentros semanales, “el arte, el diseño textil, la conciencia ambiental, la juegoteca y el yoga le dan forma a unas jornadas donde la creatividad y la libertad le dan sentido a nuestro existir”, continuó.

Por otra parte, reveló que “debido a las condiciones de desidia que provocaron un vaciamiento en el área,  hoy en día el 90 por ciento de los materiales son puestos por los trabajadores del programa”.

Las Juegotecas trabajan con niñas y niños hasta las 12 años aproximadamente y se encuentran sosteniendo su trabajo en el espacio “Nido” de Monte Chingolo y en el “Comedor de Julia” de Villa Caraza.

Programa Envión.

Son espacios que trabajan con adolescentes entre 12 y 21 años, y cuenta con sedes en Escalada, Villa Jardín, Monte Chingolo, Villa Caraza, Villa Sapito, Villa Pora y Barrio La Maquinita. Intervienen en el desarrollo y acompañamiento de más de mil familias de jóvenes del distrito.

Noelia, trabajadora del programa, sostuvo que “durante estos años se mantuvieron más de 25 talleres que fueron sostenidos por las y los trabajadores y nunca se entregó el material solicitado”

En cuanto a lo salarial,  “el programa envión no tiene aumento hace dos años, porque el municipio debería poner plata y no está poniendo un peso. Le está saliendo gratis”, aseguró.

Actualmente el Envión, que es un programa provincial con ejecución y administración municipal, no tiene nombrado el referente distrital lo que hace que lxs trabajadorxs tengan que hacerse cargo de esa tarea, y cumplan  los pedidos y las responsabilidades con los funcionarios provinciales.

Por otra parte, Noelia señaló que “las meriendas que se entregan en la actualidad alcanzan para tres jornadas de laburo en el mes”,  y agregó: “son galletitas espantosas que ellos nunca les darían de comer a sus hijos”.

En cuanto a la infraestructura de los espacios de trabajo, remarcó que “hay techos rotos, puertas que faltan,  la electricidad no está en condiciones, y por ejemplo en Sapito el baño no está para el uso de los pibes y las pibas. Asimismo el equipo de Villa Porá no cuenta con una sede y tienen las actividades al aire libre, con todas las dificultades que eso acarrea».

Operadores de calle.

El trabajo del programa consiste en el abordaje integral de niñas, niños y adolescentes en situación de calle. Trabajan desde el conocimiento de situaciones de vulnerabilidad en los recorridos, que sostienen en determinados puntos del distrito, o a partir de la demanda de los distintos operativos locales, o bien con asesoramiento, acompañamiento y  articulando con los dispositivos que trabajan con la niñez, sea municipal, provincial o nacional.

Marcela, trabajadora del programa, comentó la dificultad de que “la movilidad de cada uno de los recorridos” sea solventada “con el bolsillo de cada operadora y operador”.

Además, resaltó que “a pesar del derrumbe de nuestras economías familiares hemos sostenido cada actividad pero ya se nos hace cada vez más imposible”, y concluyó que “como trabajadoras y trabajadores esperamos el reconocimiento a nuestros desempeño con la recomposición salarial correspondiente”.

Grupos terapéuticos de niñxs.

Son grupos orientados a la inclusión y tratamiento terapéutico de niñxs entre 6 y 12 años que han sufrido alguna situación de violencia o maltrato, sea en ámbito familiar, escolar o comunitario.  Su trabajo lo realizan en la Unidad Sanitaria de Valentín Alsina, en el espacio “Nido” de Monte Chingolo y en la Fundación “Pupi” de Escalada.

Gisela, trabajadora del programa,  aseguró que “el vaciamiento se siente en la falta de un sueldo acorde a la tarea, y en la falta de recursos materiales como meriendas y juguetes, que compramos las trabajadoras”. Por otra parte,  reclamó por la falta de “la limpieza,  que sostenemos nosotras en los espacios de trabajo”.

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