ENFRENTAR EL SIDA REQUIERE ALTERNATIVAS QUE TRASCIENDAN LA MEDICINA

Un nuevo informe del programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), publicado el 21 de Noviembre de 2011, demuestra que éste ha sido un año de cambio en lo que a la respuesta al Sida se refiere, gracias al progreso de la ciencia, el liderazgo político y unos resultados sin precedentes, como destaca el Dr. Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA, en un párrafo del Reporte 2011.

Asimismo, el informe señala que las nuevas infecciones por el VIH y las muertes relacionadas con el Sida han descendido hasta los niveles más bajos desde que la epidemia alcanzara su máximo.

Las nuevas infecciones por el virus se han reducido un 21% desde 1997 y las enfermedades relacionadas con el Sida han disminuido en un 21% desde el año 2005.

Todo es muy bueno, ONUSIDA puede sentir cierta satisfacción al revisar estos datos y quienes vivimos con VIH y ejercemos al mismo tiempo responsabilidades como dirigentes de la sociedad civil en sector del Sida, no podemos menos que felicitar a los funcionarios que reportan los avances.

Pero siempre hay un pero. Y es nuestra tarea ver también el costado del vaso medio vacío, para ser consecuentes como lo somos desde los albores de la pandemia, cuando con muchos de los activistas que ya no están, impulsábamos acciones políticamente incorrectas que abrieron las puertas para estos alentadores informes que hoy se presentan.

El Reporte nos permite ver que las infecciones por VIH han aumentado el 17% con respecto al 2001 y que del total de las personas viviendo con VIH en el mundo que están en condiciones de entrar en tratamiento, el 47% lo tiene, pero el 53% no.

Eso significa que millones de personas que deberían acceder a medicinas específicas para frenar el VIH en sus cuerpos, no la reciben y tal vez jamás lo hagan.

A estos datos, hay que sumarle la reciente noticia de la cancelación de la ronda 11 del Fondo Global, que dejará de enviar casi 1.000 millones de dólares para prevención y tratamiento a Argentina, Brasil, China, México y Rusia, que se puede interpretar como una señal clara y preocupante de desfinanciamiento del sector.

También consigna el Reporte de ONUSIDA que el financiamiento de programas se redujo por la crisis financiera mundial en un 10% y que la financiación de los países donantes se ha disminuido en un 10%: desde 7.600 millones hasta 6.900 millones de dólares estadounidenses en 2010.

En un clima de dificultad económica, el futuro de los recursos relacionados con el Sida depende de la realización de inversiones inteligentes.

¿Qué es una “Inversión Inteligente”?  “El marco de inversión se basa en la comunidad, no en el producto. El punto central del enfoque son las personas, no el virus", declaró Sidibé.

Desde la Comunidad Internacional de Mujeres viviendo con VIH/Sida –ICW Global- decimos: dirigir recursos con la mirada puesta en las personas afectadas y no en la industria, mirar la prevención sin descuidar la atención a los afectados. Esas son a nuestro criterio “inversiones inteligentes”.

Aun así, tenemos preocupaciones que les compartimos.

No es noticia ni novedad: El SIDA mata.

A esta situación se suma una muy peligrosa sensación instalada en la sociedad, acerca de que el Sida ya no mata, que es una infección controlada, y que por ello podemos dejar de cuidarnos.

Un grave error de apreciación fomentado por la actitud pasiva de muchos Estados que no sostienen en el tiempo campañas de prevención.

El Sida sigue siendo una infección mortal. Lo es mucho más en países con débiles sistemas de salud, pero ante todo constituye un modo de relación social complejo, que aún hoy profundiza actitudes cargadas de estigmas, visiones discriminatorias y que remite a ancestrales atavismos donde hasta se pone en juego un pensamiento estereotipado que nos hace creer a muchas mujeres, niñas y adolescentes del mundo, que "recibes este castigo divino por ser quien eres".

Nosotras, las más de 15.000 mujeres de todo el mundo que vivimos con VIH, miembros de ICW Global, estamos proponiendo utilizar otras herramientas para enfrentar el virus.

Por eso impulsamos desde hace años nuestra campaña mundial MÁS PAZ, MENOS SIDA. Porque entendemos la PAZ no sólo como la ausencia de guerra sino como una llave para ampliar la respuesta social a la pandemia.

Sin violencia en nuestros hogares podríamos decidir sobre nuestra salud sexual y reproductiva. Sin discriminación, encontraríamos más fácilmente trabajo, no temeríamos ser juzgadas. Si nadie murmurara a nuestro paso, no pensaríamos una y mil veces si vale la pena o no decir que vivimos con VIH.

Buscamos alternativas que trasciendan las fronteras de la medicina. Esperamos en ICW Global, con el corazón abierto, a quienes crean que el camino se construye entre todos. 


*Presidenta mundial de ICW Global / www.icwglobal.org

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