Los asaltantes, que tomaron a varios clientes como rehenes, lograron apoderarse de una importante suma de dinero que iba a ser destinada a reponer la plata de los cajeros automáticos, y escaparon velozmente.
Un empleado describió los disfraces de los delincuentes como el de "dos viejitos ciegos y un policía falso". Como consecuencia de los golpes recibidos, uno de los empleados debió ser asistido en un hospital de la zona, a causa de las heridas recibidas.

