LOS TRASTORNOS CLIMÁTICOS CAUSAN PÉRDIDAS MILLONARIAS EN ESTADOS UNIDOS

La Agencia Federal para la Gestión de Desastres (FEMA) se ha visto exigida al máximo por todo tipo de eco-emergencias, desde aluviones hídricos en regiones del noreste hasta evacuaciones en Pennsylvania por el desborde del río Susquehanna, debido a impactos de la tormenta Lee que vino detrás del huracán Irene.

Desde una perspectiva climática, lo ocasional se ha vuelto frecuente, en un contexto donde se alternan violentos tornados, inundaciones irrefrenables o dramáticas sequías, huracanes masivos y nevadas sin precedentes, mientras se van agotando los fondos de la FEMA para asistir a los damnificados.

El NCDC elaboró una lista donde ubica las situaciones críticas y resume las características de los diez impactos ambientales de mayor envergadura durante este año. A saber:

Enero 29/febrero 3: la nieve blanqueó intensamente los estados del centro y el este del país, y bloqueó por completo a la ciudad de Chicago, donde hubo 36 fallecidos y pérdidasmateriales por más de 2.000 millones de dólares. Las principales ciudades de la región quedaron paralizadas y durante casi un mes hubo 90 cm. de nieve en Nueva York.

A comienzos de abril se desató una feroz temporada de tornados en el centro-sur estadounidense, con 46 eventos los días 4 y 5, que mataron a 9 personas y causaron daños por 2.300 millones de dólares. La secuencia prosiguió los días 8 a 11, con 59 tornados que castigaron a ambas Carolinas, Tennessee, Alabama, Texas, Oklahoma, Kansas, Iowa y Wisconsin, con pérdidas de 2.200 millones, aunque sin víctimas.

Entre el 14 y el 16 de abril, 160 tornados sacudieron a Oklahoma, Texas, Arkansas, Missouri, Alabama, Georgia, las Carolinas, Virginia y Pennsylvania. Carolina del Norte sufrió los mayores impactos, con 22 del total de 38 decesos verificados. Hubo daños por más de 2.000 millones.

La secuencia se repitió entre el 25 y 30 de abril, con 305 tornados y 327 muertes, 240 de ellas en Alabama. Los violentos remolinos se abatieron sobre áreas muy pobladas de Tuscaloosa, Birmingham, Huntsville y Chattanooga, y elevaron las pérdidas materiales a 9.000 millones.

Después, entre el 22 y el 27 de mayo, hubo 180 tornados que aterrorizaron a los estados centrales y norteños, cobrándose 177 vidas y a un costo de 7.000 millones. La ciudad de Joplin (Missouri) perdió 141 personas, convirtiéndose en la más castigada por los eventos.

Miles de personas buscaron desesperadamente a sus seres queridos entre los restos de barrios enteros, caminos destrozados, y los escombros de escuelas, iglesias y hospitales.

La temporada primavera-verano sufrió la interacción de sequías, oleadas de calor e incendios descontrolados. Texas, Oklahoma, Nuevo México, Arizona, el sur de Kansas, el oeste de Arkansas y Louisiana sufrieron masivamente el calor y la sequedad, con incendios descomunales que destruyeron los cultivos y mataron al ganado, calcinaron viviendas y evaporaron los depósitos de agua.

Durante tres meses (desde junio hasta agosto) los tejanos padecieron las más altas temperaturas verificadas en la historia de los Estados Unidos, mientras el gobernador Rick Perry reducía el presupuesto de los bomberos voluntarios de 30 a 7 millones de dólares.

A través de las llanuras de los estados de sudeste y del sur, el costo del trabajo de los bomberos alcanzó un millón de dólares diarios. El total de los perjuicios económicos todavía no ha podido ser calculado, pero se estima que las pérdidas en la agricultura, la ganadería  y las construcciones sumaron más de 5.000 millones.

Entre el pasado verano y la primavera, la combinación de lluvias masivas y el derretimiento de las nieves causó este año una inundación épica a lo largo del río Mississippi y sus tributarios, con pérdidas cercanas a 4.000 millones y numerosa pérdida de vidas. Muchas casas y campos fueron inundados y se evacuaron pueblos enteros. Las fotos mostraron el agua a nivel los carteles señalizadores, muchos galpones flotando y caminos esfumados bajo la inundación.

No se trató del único diluvio del año 2011. La misma combinación desastrosa de nieve derretida y precipitaciones gigantes engrosó de modo feroz a los ríos Missouri y Souris, en Dakota del Norte fue preciso evacuar a 11.000 personas y las aguas destruyeron unos 4.000 viviendas. En todo Montana, ambas Dakotas, Iowa, Kansas y Missouri debió lamentarse la pérdida de hogares, comercios y granjas con más de 2000 millones en daños y cinco muertes.

Otro evento cumbre se produjo durante el accionar del huracán Irene sobre los estados del Este entre el 20 y el 29 de agosto pasados. Todavía se siguen evaluando los daños. La compañía "Standard & Poor” ha estimado que el total de las pérdidas económicas por los desastres del año actual suman alrededor de 20 mil millones de dólares.

Solamente el impacto del huracán Irene, según la evaluación de la firma “Kinetic Analysis Corporation”, sumaría unos 7.000 millones de dólares, en tanto la Agencia Nacional del Océano y la Atmósfera ha estimado que 2011 ha sido el segundo año más caluroso de la historia, detrás del año anterior. 

 (El autor es periodista especializado en Medio Ambiente)

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