En un gesto de madurez política y respeto institucional, el intendente Julián Álvarez y su antecesor Néstor Grindetti compartieron el homenaje a los caídos y veteranos, dejando de lado las banderas partidarias ante una causa que une a todo el país.
La vigilia por el 2 de abril en Lanús no fue una conmemoración más. En medio de un clima político nacional a menudo marcado por la confrontación, la imagen de Julián Álvarez invitando a Néstor Grindetti a acompañarlo en el reconocimiento a nuestros héroes de Malvinas envió una señal de concordia necesaria.
El respeto como prioridad
El encuentro se produjo en el marco de los homenajes a los excombatientes, donde la prioridad absoluta fue la memoria de quienes dieron la vida por la soberanía nacional. El gesto de Álvarez, al sumar al exintendente a la vigilia, fue recibido por los presentes como un acto de unidad y respeto institucional, subrayando que existen fechas y sentimientos que deben estar blindados ante cualquier disputa electoral o ideológica.

