Nadie resuelve las deficiencias de la terminal de Puente La Noria

La terminal de Puente La Noria es el punto de partida de decenas de líneas de colectivos que, una tras otra, emprenden viaje hacia diferentes puntos de la Provincia y también la ciudad de Buenos Aires, y se alejan de una estructura tan precaria como insegura. Se realizó una recorrida por el lugar y constató las pésimas condiciones en las que se encuentra la estación.

Basura en las veredas, dársenas angostas y deterioradas e incumplimiento de las normativas de tránsito conforman un panorama preocupante que refleja la situación de fragilidad a la que son sometidos miles de vecinos de la región.

Por otro lado, los usuarios se ven obligados a abordar los colectivos lejos de las paradas ya que las combis -que tampoco cuentan con permiso para circular ni habilitaciones- y los colectivos «truchos», coparon los espacios destinados a las unidades que cuentan con la reglamentación correspondiente.

La clandestinidad en la que trabajan estos sectores pone en riesgo la seguridad de los pasajeros, no sólo porque los vehículos se encuentran muy deteriorados sino que también transportan una cantidad de personas que supera la capacidad de cada unidad.

En ese sentido, se develó la ilegalidad del trabajo y logró retratar algunas preocupantes postales que muestran a los usuarios viajando colgados de los estribos de los micros.

Estos medios de transporte presentan curiosas similitudes entre ellos, todos se dirigen hacia la Feria La Salada, cobran tarifas accesibles y se amparan bajo los ojos ciegos de las autoridades que parecen mirar hacia otro lado.

“Muchas personas viajan con ellos porque es barato, pero no tienen ningún papel. Hace mucho tiempo que están así”, relató una mujer que vendía pan en la terminal.

En ese sentido, dialogamos con el capitán Luis Neibet, titular de la comisaría de Ingeniero Budge quien reconoció que “no hay personal policial custodiando el lugar” y resaltó que los efectivos de esa dependencia policial están destinados a vigilar las inmediaciones de la Feria La Salada.

“Los micros truchos que paran sobre parte de la colectora de Camino Negro están todos los días y nosotros no podemos hacer más que un operativo de intercepción y fijarnos si tienen los números de chasis y motor correctos, pero tampoco somos idóneos en eso. Hay que pensar que esto es Ingeniero Budge, tenemos los micros truchos, andan las combis que seguro deben ser truchas, pero eso lo tiene que regular la Comisión Nacional de Transporte”, afirmó Neibet, en diálogo con este medio. Y agregó: “Yo tengo la problemática de los delitos, especialmente los días de feria. Esto parece que fuese una final de Boca y Gimnasia y me tengo que manejar con 8 efectivos. Yo priorizo la vida antes que hacer algún otro operativo. Para mí la feria es un trastorno y no pasan más cosas porque Dios me tiene de la mano y no quiere que pasen”.

Al igual que en muchas de las estaciones de trenes de la zona, los puestos de venta de alimentos coparon los espacios destinados al paso peatonal, lo que dificulta notablemente la circulación de pasajeros.

“Es muy complicado que tengamos que sortear los cajones de frutas y verduras para poder subir al colectivo. Muchas paradas directamente se tuvieron que cambiar de lugar porque la gente se quejaba por la situación, es lamentable lo que estamos atravesando”, señaló Mariana Fernández, vecina de Lomas.

En tanto, las paradas de colectivos son demasiado angostas para albergar a las largas filas de usuarios y, en muchos casos, corren el riesgo de desplomarse sobre la gente.

Durante las horas pico, miles de personas caminan por las estrechas calles de La Noria, que tienen el asfalto prácticamente hundido por el excesivo peso de camiones y ómnibus.

“Cuando llueve esto es un completo desastre porque el agua sobrepasa el asfalto y trepa hasta las veredas. Tengo que tomar el colectivo aquí para poder ir a trabajar y cuando hay tormenta falto a mi puesto de trabajo porque es imposible salir de este lugar”, sentenció enojado Alberto Ojeda, que vive en Ingeniero Budge.

A este sinuoso panorama se suman las complicaciones generadas en el tránsito originadas por las tareas que se llevan adelante para achicar la histórica rotonda con el fin de habilitar una mano más y agilizar la circulación de los miles de autos que pasan por allí a diario, un punto estratégico de Lomas de Zamora que une el sur del conurbano con la Capital Federal.

 

 

(Fuente: Inforegión)


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