Algo similar había pasado en Mendoza por el uso de una de estas novelas en una clase de secundaria.
Los libros de la polémica
La novela en cuestión es “Cometierra”, de la escritora Dolores Reyes.
También en una escuela de la provincia de Neuquén había habido polémica por el uso de este libro y algo similar ocurrió en Necochea.
Otra de las novelas del catálogo es “Las aventuras de la China Iron”, de Gabriela Cabezón Cámara, una suerte de spin off del Martín Fierro, con el protagonismo de la mujer del gaucho, sobre la cual se puede imaginar cualquier cosa ya que José Hernández casi no la describe.
La Educación Sexual Integral se convirtió en la prioridad de las autoridades educativas en muchos distritos. Algo difícil de entender cuando se ve que los principales déficits de los alumnos están en la lectoescritura y en la matemática, tradicionalmente los contenidos troncales de toda educación.
La semana pasada, los días 24 y 25 de octubre, el gobernador, Axel Kicillof, y el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni, presidieron el Primer Congreso Provincial de Educación Sexual Integral en La Plata, del que participaron docentes de todos los niveles y modalidades educativas. También estuvo Julio Alak, intendente de la capital provincial.
“Este encuentro forma parte de un proceso y de una planificación que venimos llevando adelante para jerarquizar la educación sexual en todas las escuelas bonaerenses”, confirmó el gobernador.
Sileoni aprovechó la oportunidad para salir al cruce de las críticas por los libros distribuidos. “Que millones de niños y adolescentes puedan acceder a pornografía con un clic no escandaliza -dijo- Una acción educativa de un libro mediado por un docente que ayuda a leer y comparte una lectura coral con el resto de los estudiantes, eso sí escandaliza”.
Los libros con contenido de sexo explícito que recomienda la provincia están sugeridos a partir del ciclo orientado, es decir 3°,4° y 5°, o sea niños desde los 14 ó 15.
Para las autoridades bonaerenses la finalidad de la ESI es prevenir los abusos. Los libros recomendados también crearían conciencia sobre la violencia de género.
“No nos oponemos a la familia”, dijo, para de inmediato agregar: “El hashtag ConMisHijosNoTeMetas es falso, porque desconoce la legalidad”, sostuvo Sileoni. Y se escudó en el Código Civil y las Convenciones internacionales que la Argentina ha suscripto y que hablan del “interés superior del niño”. Pero esas mismas convenciones y la Ley Federal de Educación, entre otros, consagran el derecho de los padres a opinar sobre los contenidos de la educación de sus hijos y los reconocen como primeros actores del proceso educativo.

