Los aumentos no cesan, y el reclamo de la sociedad es cada vez más fuerte hacía el Gobierno de Cambiemos, que parece no escuchar que la inflación es una de las prioridades de los argentinos.
Se realizaron manifestaciones, marchas de velas, paros desde diferentes sectores pero con el mismo objetivo: No se toleran más aumentos.
En la gestión Cambiemos el gas aumentó un 1600 por ciento, 500 por ciento la luz, 400 por ciento el agua, y el transporte un 300 por ciento. Sin contar la liberación del precio de los combustibles, donde cada empresa puede aumentar cuando lo desee.
No hay dudas que no funcionó la estructura del diagnóstico de la inflación, no se puede aspirar al 15 por ciento que planteó el Ejecutivo. En su última medición el Indec dio una inflación del 2.3 por ciento, aunque el dato más importante es que en marzo no hubo aumentos de tarifas de luz, gas, agua, ni transporte.
Queda claro que el debate no es sólo por los aumentos que se dieron este primer trimestre, sino también por los que vendrán. En mayo se viene el aumento del agua, y se quita el subsidio, en junio aumento de trenes, colectivos y subte, el colectivo pasaría a 11 pesos el mínimo, en agosto se viene un nuevo aumento en la luz, y en septiembre el gas.
Con estos datos, las consultoras privadas ya hablan de una inflación del 23 por ciento y el Gobierno lo único que propone es el pago de las boletas de gas en tres cuotas y con interés.
Muchos pueden seguir pensando que las tarifas estaban retrasadas, pero si las tarifas son razonables como dicen, por qué proponen pagar en cuotas? Está claro que en este plan de Gobierno no hay beneficios para los usuarios, ya que los salarios siguen sin actualizarse y tienen un techo del 15 por ciento.

