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SAN PEDRO: UN DESTINO IDEAL PARA PASAR EL DÍA O UN FIN DE SEMANA LARGO EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO

Los lugareños definen a San Pedro como un «balcón al Paraná», que invita a navegar, pescar y practicar deportes náuticos. La Vuelta de Obligado, los museos, la Ruta del Arándano, los vuelos de bautismo y las cabalgatas, son las propuestas de este imán turístico, emblema del naranjo, el durazno y la ensaimada.

El nombre completo de esta ciudad, fundada en 1907, es Rincón de San Pedro Dávila de los Arrecifes y en la actualidad es un importante puerto cerealero y frutihortícola, ubicado sobre el río Paraná y la desembocadura del río Arrecifes.

Desde Buenos Aires, se llega por la ruta nacional 9, tras recorrer 164 km del corredor costero, en un hermoso tramo de barrancas, montes frutales, arroyos y abundante vegetación.

El turista puede sumarse al City Tour que recorre la ciudad contando con un guía especializado en narrar y señalar cada sitio de la zona que lleva implícito alguna historia, anécdota o misterio, como por ejemplo, aquella que dice que al caminar a orillas de Paraná suelen escucharse los ecos de voces del pasado.

Andar en bicicleta por los circuitos de las barrancas, sortear relieves, cabalgar apaciblemente por zonas forestadas, practicar canotajes por arroyos, lagunas, canales y ríos, son parte de los innumerables esparcimientos al aire libre que pueden practicarse en San Pedro.

En el radio céntrico, sobre la calle Pellegrini 150, se emplaza el Palacio Municipal, una casona del siglo XIX de estilo colonial neoclásico, rodeado de tres jardines, que exhibe en su entrada principal el escudo de San Pedro y el Reloj Suizo, símbolo este último de las primeras comunidades que habitaron la región.

El salón Dorado, donde sesiona el Concejo Deliberante, está decorado con un espejo que realza el mobiliario de este ambiente donde también se llevan a cabo diversos eventos culturales.

Sobre la calle Pellegrini 145 se ubica el Museo Paleontológico Municipal «Fray Manuel Torres», cuyo puntapié inicial fue el hallazgo casual en una de las barrancas de un fémur fosilizado y gigante, de una especie que habitó la zona hace miles de años.

Esto llevó a José Luis Aguilar a conformar el Grupo Conservacionistas de Fósiles, dedicado a la búsqueda, preservación y difusión del patrimonio paleontológico local.

Otra de las opciones culturales que presenta San Pedro es la Casa-Museo Fernando García Curten, artista plástico que en 1995 decidió exhibir sus esculturas en su casa natal, donde creó toda su obra, la que fue reconocida y premiada en varios países y exhibida en 2010, en el Centro Cultural Borges.

El museo «El Sueño del Tano», fundado por Graziano Penduzzu, escultor autodidacta de origen italiano, abarca una hectárea donde se observan esculturas de personajes y animales, algunas relacionadas con Italia, alternadas con plantas de distintas especies, que asombran y encantan al visitante que va descubriendo arte y naturaleza en simultáneo.

Más de 40 esculturas están enmarcadas por el cielo, pájaros y vegetación. Este parque artístico fue inaugurado el 5 de abril de 1998, día en que se cumplió «el sueño del Tano».

A 20 km de la ciudad de San Pedro, a través del camino Lucio Mansilla, bordeado de viveros y campos frutales, se arriba a la localidad de Vuelta de Obligado, que cuenta con sólo 400 habitantes, la plaza Juan José Moreira, algunos comercios y un campo de doma.

Avanzando unos metros por el mismo camino se alcanza el Monumento a los Caídos en la Batalla de Obligado, ocurrida el 20 de noviembre de 1845.

Ubicado sobre la barranca, un paredón semicircular contiene las cadenas del mismo grosor de aquellas con que los patriotas trataron de impedir el paso de la flota anglo francesa que buscaba río arriba nuevos mercados para comerciar sus productos.

En el mismo predio se sitúa el Museo Batalla de Obligado y se aprecian tanto los cañones utilizados contra los invasores como las placas que conmemoran a los caídos.

Toda esta zona goza de un enorme potencial turístico, no sólo por la histórica proeza criolla, sino por su paisaje pleno de bosques y morada de innumerables especies de flora y fauna.

Al noroeste de la ciudad se ubica el Aeroclub San Pedro, con un campo de vuelo de 108 hectáreas, dos pistas de tierra, dos hangares, sala de pilotos, cocina y salón comedor, que es muy visitado por los aficionados a este deporte y donde muchos turistas hacen su primera experiencia aérea, en «vuelos de bautismo».

La Ruta del Arándano está compuesta por varios establecimientos, como la Finca Guadalupe y la Finca San José, que ofrecen frutos frescos en temporada estival y cuentan con restaurante y alojamiento en cabañas.

También comprende a la Confitería, Restó y Café La Perla y a la Cooperativa de Trabajo Alimentaria San Pedro, donde pueden concretarse visitas guiadas.

A este itinerario de sabores y delicias del Paraná, se suma el polo gastronómico de restaurantes, asadores criollos, bares y confiterias, que junto con la variedad de hospedajes, cabañas y hoteles situados en las barrancas y con vista al río, conforman un maravilloso vergel turístico.

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