SUTEBA SE PLANTEA RECUPERAR LA PASION POR ENSEÑAR Y POR APRENDER

Télam convocó a los dirigentes para charlar sobre la historia del sindicato, que nació formalmente el 31 de agosto de 1986, y los reunió en la sede gremial de la calle Piedras 740, en el barrio
porteño de Monserrat.

En este ámbito, Sánchez, que fue la primera secretaria gremial del sindicato mayoritario de la provincia de Buenos Aires, opinó: "Lo que hoy planteamos los docentes en todo el país es una fuerte posición crítica hacia nuestro propio trabajo" para ver "cómo volvemos a tener pasión por enseñar y los pibes pasión por aprender".

Para Sánchez, que en 1989 asumió como titular de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), "la educación es vínculo, si depositamos las responsabilidades en otros y esos otros en otros, ese vínculo se cae y la educación deja de funcionar", explicó.

"No es solamente la reparación salarial la que lo reubica al educador como sujeto transformador -que es lo que debe ser-, sino también ser partícipe de las responsabilidades, que es asumir su papel de sujeto de cambio", reflexionó.

Para Baradel, "el SUTEBA quiere ser un sindicato que le reconozca un salario digno a los trabajadores, en el marco de un país igualitario. El paro es una herramienta que tenemos los trabajadores y siempre la vamos a reivindicar, pero no puede estar escindido de los contextos políticos".

"Remitámonos al ex presidente Salvador Allende en Chile y el paro golpista que hicieron las camioneros en ese momento, el que generó la caída del gobierno popular", dio como ejemplo Baradel.

Para el dirigente gremial, "hay que tener en claro los objetivos a buscar. El paro tiene que servir para proteger los intereses populares, los intereses de los trabajadores y no al contrario".

"Tenemos que asumirnos como sujetos políticos, y que las decisiones que tomamos en la escuela son políticas", por lo tanto "es una decisión política no querer enseñar, por ejemplo, que pobres hubo siempre", opinó.

Baradel advirtió, sin embargo, que "no tenemos que ser sordos al reclamo de la sociedad que pide que los chicos vayan a la escuela, que tengan clases y que aprendan, pero también tenemos que asumir el compromiso y transformar la realidad".

Para recuperar la pasión, "tenemos que hacernos fuertes en la idea de que podemos producir cambios", sostuvo la ex titular del SUTEBA, al encontrar en la misma experiencia gremial del sindicato, un ejemplo de cómo lograrlo.

"El Suteba -indicó Sánchez- fue una idea que se puso en marcha porque existieron las condiciones necesarias y los compañeros para llevarla adelante. El Suteba no nació de ganar una interna dentro de un sindicato que ya existía, sino de la convicción de que había que construir uno nuevo, algo que muchos creyeron imposible".

La docente se inició en la militancia peronista de los años 60 y fue cesanteada con otros docentes por hacer un paro de la CGT, en tiempos en que ser maestro era considerado más un vocación que un trabajo.

Por eso recordó a los docentes desaparecidos del gremio durante la última dictadura militar y con orgullo se refirió a "todos los que forjaron esa concepción política que reconoce en el docente a un trabajador, a un sujeto de derechos y, a la vez, de transformación social".

Baradel, quien se sumó al movimiento sindical en 1989 ni bien empezó a trabajar como maestro, tras militar en la agrupación "Felipe Vallese", evocó el momento en que conoció "a esos docentes que no miraban por encima del hombro a los trabajadores", en lo que se conoció como "la marcha blanca", que fue en 1988.

Baradel definió al Suteba como un sindicato concebido por una posición política de mayor participación de los trabajadores en la construcción de un país diferente, y que nació de la lucha contra la dictadura".

Y advirtió que "no hay que bajar la guardia ya que los neoliberales vuelven hoy con las viejas recetas en educación y, con el argumento de reconfigurar la calidad, quieren recortar derechos. No quieren formar sujetos de derecho".

Nuestro objetivo es "educación pública de calidad, no calidad de la educación", aclaró Baradel, al explicar que "la centralidad, para nosotros hay que ponerla en la educación, no en el concepto de calidad, que está emparentado con procesos productivos del capitalismo".

En suma, añadió: "La educación pública de calidad debe ser una muy buena educación para todos con igualdad de oportunidades, y  que aporte a la transformación social".

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