TERESA GARCIA: “LOS PROFETAS DEL ODIO”

Da vergüenza y tristeza, cuando basta recordar las promesas de campaña, los actos, los programas de televisión, la hipócrita sensibilidad para conseguir algún voto más en momentos de elecciones, para verlos finalmente abdicar ante los dueños del poder económico concentrado de nuestro país.
Y sobre todo da vergüenza, porque son los diputados y senadores que votaron en contra de la recuperación de los fondos de las AFJP, de la Movilidad Jubilatoria o de la ley que democratiza los Medios de Comunicación. Eso sólo tendría que alcanzar para que se callaran la boca. 
Pero no. Impunemente opinan, quieren ocultar que fueron los responsables de bajarle el 13% a los pobres viejos durante la peor crisis económica de la Argentina, y pontifican qué hacer con los recursos que este Gobierno cuidó y multiplicó con mucha responsabilidad y conciencia.
La inclusión no es un concepto para usar en los discursos. Es una visión de país que responde a un modelo de pensamiento humano y solidario. Y para lograrla hay que planificar y trabajar.
La inclusión no es una palabra que se imprime en un afiche de campaña bajo la cara del candidato. Es el objetivo de Gobierno más noble y más justo.
Este país fue, desde1955, un país para pocos. El Gobierno Nacional construye y profundiza un modelo económico en el que los humildes, los trabajadores, los chicos y los adultos mayores participen de la renta nacional. 
Que los sectores de la producción tengan un mercado interno sólido y que los ahorros nacionales estén al servicio del crecimiento y desarrollo interno.
Y ahí es cuando uno entiende el odio. No quieren. Se resisten a compartir la riqueza. Siempre lo han hecho, a veces por la vía de las armas y la violencia, otras veces hambreando a la sociedad.
Y, en todos los casos, silenciando -en los medios de comunicación- el reclamo y la resistencia a vivir en un país injusto.
Que no le mientan a la gente. Que tengan coraje político. Que sus propuestas y sus ideas sean más importantes que sus insultos.
Que no se cobijen bajo el cartel de la Sociedad Rural y vuelvan a la vida política del partido al que pertenecen.
Que no sean mezquinos, y se alegren porque en millones de hogares argentinos hoy se cuenta el aumento de la asignación que cobran los chicos, la jubilación de los abuelos, y el salario familiar que cobran los padres trabajadores.
Eso es inclusión. Eso es distribución de la riqueza.
Mucho bien le harían a la Nación si miraran más allá de su ombligo y su desesperada conducta electoralista.- 

  (*): Teresa García es Diputada Nacional por el Frente para la Victoria.

Imprimir esta noticia



NOTICIAS MAS LEIDAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *