No es ninguna novedad que a los seres humanos nos fascine viajar. Viajar nos conecta con una parte profunda de nuestras emociones, desafiando el miedo a salir de la zona de confort que, en ocasiones, nos asfixia. Iara Giaimo, una joven apasionada por explorar el mundo, ha llevado esta experiencia al siguiente nivel. Ha dejado atrás el rol de simple turista para convertirse en una investigadora del alma humana y de las culturas que encuentra en su camino.
Iara se sumerge en la vida local, mezclándose con las personas para entender, conocer y apreciar culturas que a menudo difieren radicalmente de lo que estamos acostumbrados. Su capacidad para sumergirse en lo desconocido la llevó a escribir un libro que, aunque es una obra de ficción, desafía la idea de que la vida es lineal. Su mensaje es claro: está bien ser diferente y lo más valioso que podemos hacer por nosotros mismos es ser auténticos, dándonos la oportunidad de ponernos en los zapatos de otros.
Su libro “La Voz de los Callados”, da entidad a los que habitualmente no son escuchados, ha captado la atención de una generación de jóvenes viajeros, inspirándolos a embarcarse en nuevas aventuras y a regresar con una visión renovada de sí mismos y del mundo.
Iara, sos una figura destacada en el periodismo turístico, y sé que has dedicado gran parte de tu carrera a explorar y escribir sobre destinos menos conocidos. ¿Qué te inspiró a centrarte en esas áreas?
Desde el principio de mi carrera, siempre me sentí atraída por lo desconocido, por esos lugares que no suelen estar en los itinerarios turísticos convencionales. Me di cuenta de que esos destinos tienen una riqueza cultural y natural impresionante que, lamentablemente, muchas veces pasa desapercibida. Quería ser la voz que ayudara a darles visibilidad y a mostrar al mundo lo que tienen para ofrecer.
Esa es una misión admirable. ¿Podrías hablarnos un poco sobre tu enfoque cuando visitas estas zonas menos favorecidas? ¿Cómo decides qué destinos cubrir?
Para mí, lo más importante es el impacto que puedo tener al dar a conocer un lugar. Siempre busco áreas donde el turismo podría ser una herramienta de desarrollo sostenible. Me enfoco en comunidades que podrían beneficiarse económica y culturalmente del turismo, pero que aún no han sido descubiertas por las grandes masas. Cuando llego a un lugar, intento integrarme en la vida local, entender sus costumbres y escuchar a las personas. Solo así puedo escribir de manera auténtica y respetuosa, mostrando la verdadera esencia del lugar.
Has mencionado el turismo como una herramienta de desarrollo sostenible. ¿Cómo crees que el turismo puede ayudar a las zonas menos favorecidas a mejorar su situación?
El turismo, si se gestiona correctamente, puede ser un motor de desarrollo increíble. No solo aporta ingresos económicos directos, sino que también puede fomentar la preservación del patrimonio cultural y natural. Además, crea empleos y oportunidades para los locales, lo que puede ayudar a reducir la migración hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades. Es crucial, sin embargo, que el desarrollo turístico sea sostenible y que involucre a la comunidad local en cada paso del proceso, para que ellos mismos sean los protagonistas de su propio crecimiento.
Eso es muy cierto. En tu experiencia, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentan estas zonas al tratar de atraer turismo?
Uno de los mayores desafíos es la infraestructura. Muchos de estos lugares no tienen las instalaciones necesarias para recibir un gran número de turistas, lo que puede limitar su capacidad de crecimiento. Otro desafío es el acceso a la información. Muchas veces, los turistas no conocen estos destinos porque no se les da suficiente promoción o porque no están incluidos en las rutas turísticas más populares. Y, por supuesto, está el reto de garantizar que el turismo que llega sea respetuoso y no cause daño a las comunidades locales o al medio ambiente.
¿Cómo ves el futuro del turismo en estas zonas? ¿Crees que podemos esperar un cambio en la manera en que la gente elige sus destinos de viaje?
Creo que estamos viendo un cambio gradual en la mentalidad de los viajeros. Cada vez más personas buscan experiencias auténticas, que les permitan conectar de manera más profunda con el lugar que visitan. Esto puede abrir una gran oportunidad para estos destinos menos conocidos. Sin embargo, es fundamental que este crecimiento sea manejado de manera responsable. Si logramos que más personas descubran estos lugares sin comprometer su integridad, el turismo puede ser una fuerza muy positiva.
Finalmente, ¿qué consejo le darías a otros periodistas que quieran seguir un camino similar al tuyo, explorando y escribiendo sobre zonas menos visitadas?
Les diría que se mantengan curiosos y respetuosos. Que no tengan miedo de salirse de los caminos más trillados y de interactuar con las comunidades locales. Es esencial escuchar sus historias y escribir desde la empatía. Y, por supuesto, que siempre tengan en mente la sostenibilidad. Escribir sobre turismo es también una responsabilidad, y debemos ser conscientes del impacto que nuestras palabras pueden tener en esos destinos.
Viajar es una de las pocas cosas que te permite gastar y, al mismo tiempo, te enriquece. Estoy completamente de acuerdo con esta idea, especialmente después de conversar con alguien que ha comprendido que viajar no es solo una experiencia de placer, sino también una oportunidad para entender, respetar y descubrir lo que existe más allá de nuestra rutina diaria.


