La Cámara de diputados le dio media sanción al proyecto oficial de retenciones móviles al lograr 128 votos a favor y 122 en contra. Fueron 17 horas de debate. Ahora, le tocará el turno a los senadores. La Cámara de Diputados debatió desde el viernes a las 19 horas el proyecto que establece el régimen de retenciones móviles, que apunta a gravar con una alícuota diferencial alta a aquellos que producen a mayor escala y deja afuera del gravamen al 85 por ciento de los pequeños y medianos productores.
Con una mayoría ajustada, el Frente para la Victoria logró exactamente a las 12:13 imponer su postura y aprobar en general la norma proveniente del Poder Ejecutivo, a la que se le incluyeron modificaciones para beneficiar a los pequeños productores.
"Tenemos la voluntad de mantener la fuerza de nuestra presidenta, Cristina Kirchner, que defiende la institucional del país", afirmó el vicepresidente del FpV, José María Díaz Bancalari, y agregó: "esperemos que todos los sectores acepten esta decisión".
Gritos, abrazos y hasta el llanto de la diputada Patricia Fadel prosiguieron al resultado de la votación, favorable al kirchnerismo de la Cámara.
Tras los festejos, los legisladores comenzaron a analizar el proyecto oficial de manera particular, instancia en la que el Frente para la Victoria formalizará las modificaciones que propuso sobre la norma.
La sesión especial se inició cerca de las 19 con la presencia de 129 diputados en las bancas, 111 pertenecientes al bloque oficialista, 4 de la Concertación Plural, 3 del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y 4 de Encuentro Social y Popular.
También, logró el respaldo a la hora de reunir quórum del diputado de Movimiento Independiente, Eduardo Lorenzo Borocottó; de Diálogo por Buenos Aires, Miguel Bonasso y 5 diputados del Frente Cívico de Santiago del Estero.
Con más de tres horas de demora -el plenario estaba convocado para las 16- los diputados iniciaron el debate del proyecto del Poder Ejecutivo que ayer recibió dictamen en el plenario de comisiones de Agricultura y Presupuesto de la cámara baja, en medio de fuertes cruces.
El debate fue presenciado desde el recinto por tres de los dirigentes de la mesa de enlace que reúne a las cuatro entidades representantes del agro y también por productores rurales y agrupaciones kirchneristas que se ubicaron desde temprano en los palcos del segundo y tercer piso.
Los titulares de la Sociedad Rural, Luciano Miguens; su par de las Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías y el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, se ubicaron a la izquierda del estrado para presenciar el extenso debate.
Asimismo, fuera del Congreso, la sesión era seguida atentamente por productores rurales y dirigentes de agrupaciones sociales en la Plaza de Congresos, donde se instaló una pantalla gigante que trasmitía en vivo las exposiciones de los diputados a lo largo de la madrugada.
Desde la oposición, que presentó su propio dictamen de minoría, el vicepresidente de la comisión de Agricultura, el radical Pedro Morini, pidió suspender la resolución 125 que estableció las retenciones móviles y "tomarse el tiempo con la responsabilidad que le compete a este Congreso". Mientras se desarrollaba el debate, en las inmediaciones del Congreso un fuerte operativo de seguridad valló los accesos al edificio y cortó el tránsito alrededor del edificio, debido a la presencia de agrupaciones que marcharon a favor y en contra de la iniciativa que todavía era discutida en la cámara baja.
La histórica sesión de la Cámara baja, por la importancia política que adquirió el conflicto agrario, se desarrollaba con un marcado clima de nerviosismo, aunque ninguno de los legisladores perdió la compostura en el recinto.
La única excepción la protagonizó el diputado justicialista disidente Felipe Solá, quien se tomó a golpes de puño con un hombre -presumiblemente un asesor del Gobierno- que lo trató de "traidor".