BRINDIS, UVAS Y ROPA INTERIOR ESPECIAL PARA RECIBIR EL NUEVO AÑO

El año nuevo es recibido en todo el mundo por miles de millones con el tradicional brindis, comiendo una uva con cada una de las doce campanadas o con ropa interior rosa, roja o amarilla, entre otros ritos derivados a través de costumbres paganas y religiosas a través de los siglos.
El 2014, que comenzó ya en países de Oceanía a los que se van sumando desde el Este otros según los husos horarios, tendrá en las Puertas de Brandenburgo de Berlín el mayor festejo de Europa pues esperan congregar allí a unas dos millones de personas, anunció la agencia alemana de noticias DPA.
"La mayor fiesta de Nochevieja de Europa" iluminará durante once minutos el cielo de Berlín con un castillo de fuegos artificiales donde se lanzarán 6.000 cohetes.
Sebastián, un chico santacruceño de 16 años que en viaje de intercambio escolar reside a 60 kilómetros de Berlín, contó a Télam que su "mamá alemana" no lo autorizó a ir solo a ese festejo y lo pasará en familia, en un pueblo cercano.
"Aquí las costumbres son diferentes, cada uno hace esta noche lo que quiere: algunos se reúnen con los parientes, pero otros van a fiestas o clubes. Es a gusto", explicó.
En España comen una uva -con sendos deseos- por cada una de las 12 campanadas que da el reloj de la Puerta del Sol en Madrid a la medianoche, donde se reúnen miles de personas y la televisión lo transmite en directo.
Los mexicanos tienen la misma tradición, a la que suman vestir ropa interior roja o amarilla para invocar suerte en el amor o en los negocios. También ponen una valija frente a la puerta de su casa, que augura muchos viajes el año siguiente.
En el Año Nuevo los búlgaros ahuyentan a los malos espíritus: hombres disfrazados de monstruos ("Kukeri") bailan en grandes grupos y espantan a los vampiros. Con temerosas máscaras de madera y fuertes sonidos de campanas que cuelgan en sus trajes quieren eliminar el mal para asegurar buena cosecha y prosperidad.
El paso de un año a otro tiene en Dinamarca dos eventos formales,  el discurso de la reina Margarita y las campanadas del reloj del Ayuntamiento de Copenhague a medianoche.
La gente festeja con amigos, buena comida, champán y "kransekake", una especie de torta adornada con banderas danesas, lanza fuegos artificiales y los más osados se atreven a darse un baño en las aguas en el puerto de la capital.
Los fuegos de artificio y de estruendo no son tan comunes en la víspera de Año Nuevo en Grecia, donde las familias se reúnen en sus casas a jugar a las cartas y otros juegos de azar. La consigna es que quien gana tendrá suerte durante todo el año y el que pierde será afortunado en el amor.
Los estadounidenses, que tienen en la neoyorquina Times Square uno de sus principales festejos, realizan en la bahía de San Francisco el tradicional nado de Alcatraz en el Pacífico.
La recepción de 2014 en Brasil, dicen, será "la más grande del mundo" y reunirá a unos 2,3 millones de personas en las playas de Copacabana, donde en 16 minutos lanzarán 24 toneladas de fuegos artificiales desde once transbordadores anclados en el mar, con la música de la película de animación "Río 2", que se estrenará este año.
Tener un nuevo año próspero y feliz requiere, según la tradición, una mesa abundante en la que no falten el pan, las uvas y el vino como símbolos de la celebración cristiana, prender velas, adornar un árbol y poner en la casa ramas de muérdago.
Estos ritos, derivados de viejas costumbres paganas y religiosas, conviven en la mesa de Año Nuevo alrededor del mundo y tienen su reflejo en Argentina, donde las mujeres suelen estrenar ropa interior color rosa y tiene sus particularidades en los pueblos del norte, que mantienen tradiciones de sus ancestros originarios.

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