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De manera ininterrumpida, siete equipos interdisciplinarios conformados por médicos, psicólogos, asistentes sociales, psiquiatras y abogados trabajarán en la oficina –con sede en Lavalle 1250– durante las 24 horas de los 365 días del año. Sólo recibirán a las víctimas de violencia familiar que vivan dentro del perímetro de la ciudad porteña. “Por ahora se trata de una prueba piloto que funcionará sólo en la Capital”, señaló la vicepresidenta de la Corte, Elena Highton de Nolasco.
La ministra remarcó la importancia de la nueva dependencia: “Se trata del primer país del mundo que ofrece, a través de su Corte Suprema, una oficina con servicio a toda hora y todo el año abierto a la calle, hecho que pone a la Argentina a la vanguardia del acceso a la Justicia, que es tan necesario para la ciudadanía”. Si bien se inaugura ahora, el proyecto lleva cuatro años de gestación a cargo de un grupo interdisciplinario de jueces, juezas y personal del Ministerio Público nacional.
La oficina alivianará la tarea de los magistrados de todos los fueros que reciban casos vinculados con la violencia doméstica –Civil, Penal, Familiar, de Menores, etcétera–. Las víctimas que se acerquen serán entrevistadas por los equipos interdisciplinarios de la oficina que, a partir de ese relato y de otros estudios que consideren necesarios realizar –médicos, psiquiátricos o sociales–, confeccionarán un informe de riesgo. El equipo, en el caso de que sea judicializado, podrá funcionar como “una especie de grupo de peritaje”, especificó la ministra.
Las víctimas llegarán a las instancias judiciales con ese informe en la mano, “agilizando el trabajo de los jueces”, señaló Analía Monferrer, a cargo de la oficina. La realización de estos informes es “una demanda que hace tiempo están haciendo los magistrados”, agregó.
Sin embargo, el proceso judicial no será el único camino para solucionar los casos de violencia. Según Highton de Nolasco, uno de los fines con que se creó la oficina es “desjudicializar los casos que no requieran de la apertura de legajo, cosa que no siempre se necesita. A veces basta con apoyo psicológico para que la persona que sufre las agresiones pueda llegar por sus propios medios a romper el círculo de violencia”.