Todos estos factores provocan en la mayoría de las personas un descontento generalizado, una vez más nos sentimos traicionados por los gobernantes de turno, incapaces de resolver los problemas de fondo truncando los sueños y proyectos de los trabajadores de este mágico país, que a pesar de todas las estafas y robos que lo vienen sucediendo a lo largo de su historia, todavía trata de salir adelante.
Una disputa que parece interminable entre el gobierno y el campo divide una vez más a la sociedad argentina teniendo cautivo de la gresca a millones de personas, una presidenta que da la sensación de encontrase entre la espada y la pared y todo un pueblo que se siente al borde del abismo pidiendo a gritos que solucionen, aquellos que tienen la obligación de hacerlo, los problemas que hoy nos están acercando cada vez mas al tan trágico 2001.