ANÁLISIS: EL VOTO OCULTO FUE LA SORPRESA QUE ESTE DOMINGO NADIE PREVIÓ

El triunfo de la fórmula “Axel Kicillof – Verónica Magario”, sobre María Eugenia Vidal, que finalmente fue por 4.615.052 votos (49,34%) a 3.045.945 (32,56%), alcanzó los 17 puntos de diferencia, impensados antes de la elección. Las posibles explicaciones del voto oculto: errores metodológicos de las encuestadoras, el blindaje mediático, y el fin de “La espiral del Silencio”.

Finalmente, la fórmula del Frente de Todos, para gobernador y vice en la provincia de Buenos Aires, “Axel Kicillof – Verónica Magario”, se impuso a la oficialista, “María Eugenia Vidal – Daniel Salvador”, por  4.615.052 votos (49,34%) a 3.045.945(32,56%), es decir, casi 17 puntos de diferencia, más del doble de lo que señalaban la mayoría de las encuestas y de lo que reconocían desde el ejecutivo bonaerense en los días previos a la elección.

Este resultado que se dio en las PASO, con una diferencia de votos impensable, no aparecía en las encuestas (que lo sociólogos que las elaboraban no supieron develar), afloró en el cuarto oscuro lejos del temor que infunde en los ciudadanos la posibilidad de ser espiados y castigados por su forma de pensar.

En un par de oportunidades hicimos referencia a la teoría: “La espiral del silencio”, de la politóloga alemana Elizabeth Noelle-Neumann, que se basa en el supuesto de que un individuo se siente amenazado con el aislamiento y la exclusión del medio social al que pertenece, si expresa un pensamiento distinto al discurso dominante (por lo general impuesto por los medios hegemónicos de comunicación), teoría que en el caso de la Argentina no se terminaba de comprobar.

La política del miedo

Así fue que en las PASO de las legislativas de 2017, el peronismo había logrado imponerse, aunque por escaso margen, lo que no fue un obstáculo para que desde el gobierno nacional y el bonaerense continuara sin tregua ni pausa, su política de ajuste que afectaba a cientos de Pymes que cerraban, con miles de trabajadores despedidos tanto del sector privado como público; una suerte de “Terrorismo de Estado” social, exacerbado por la paranoia que en muchos ciudadanos pudo haberles provocado la sospecha de ser espiados a través de las redes sociales, o escuchados mientras contestaban una encuesta, y el consiguiente “terror” que les generaría la posibilidad de perder su empleo.

Error metodológigo

A esto habría que sumarle los errores metodológicos de las encuestas, que en su gran mayoría utilizó el sistema IVR para consultar sobre las preferencias electorales en estas elecciones primarias.

En efecto, dicho sistema hace las consultas contactando a los ciudadanos a través del teléfono fijo en los hogares, que prácticamente hoy solo lo poseen algunos sectores de la clase media, obviando de esta manera las consultoras, auscultar a millones de votantes que viven en los populosos barrios y asentamientos de los diferentes conurbanos de la provincia.

Sin duda, el pronunciamiento ciudadano de este domingo 11 de agosto,  ha significado una dura lección, tanto para los encuestadores que deberán revisar sus metodologías de sondeos, como para los políticos inescrupulosos, que pretendían darle continuidad a sus millonarios negocios, protegidos por el blindaje mediático que le brindan los medios de comunicación que monopolizan la agenda periodística nacional, como recurrentemente lo vienen haciendo en los últimos 50 años. (InfoGEI)Jd

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