El Presidente de la Nación, Javier Milei, anunció por cadena nacional
una cantidad de medidas que lejos están de castigar a la casta política y sólo destruyen al pueblo argentino, limitándolo en sus derechos y en su economía.
El descontento de los ciudadanos fue inmediato, de manera espontánea, al terminar la lectura comenzaron a escucharse las cacerolas, en los diferentes barrios como en el 2001. Un anuncio que perjudica a los
trabajadores y que se realiza 22 años de la peor crisis que afectó al país, nada es casual.
Este decreto atropella la división de poderes, 300 leyes derogadas o modificadas, un camino incierto que afecta el vivir cotidiano y nos deja a merced del Mercado o la especulación de los empresarios. Además de cambiar la concepción del país.
Ante tanta incertidumbre y desprotección, la esperanza es que el Congreso no lo apruebe, ya que es un decreto que sin necesidad y urgencia toca todas las dimensiones del derecho del trabajo y va contra los argentinos.