EN UN POLEMICO FALLO JUECES ABSOLVIERON A MOTOCHORROS ACUSADOS DE MATAR A UNA NENA

En la resolución, a la que accedió Télam, los magistrados explicaron «la prueba reunida resulta insuficiente» para condenar a Gabriel Zapata (23) y a Darí­o Pucheta (30), tal como lo habían solicitado los fiscales Cecilia Corfield y Patricio Pagani.

Los jueces que absolvieron a los acusados del crimen de una niña de 3 años cometido en la ciudad bonaerense de Merlo durante un asalto afirmaron que los sospechosos no pudieron ser identificados por ningún testigo, que no se halló en su poder el arma homicida ni algún elemento robado ese mismo día y cuestionaron duramente la actuación de la fiscalí­a.

Así surge de los fundamentos del fallo emitido el jueves por el Tribunal Oral Criminal 2 de Morón, integrado por los jueces Osvaldo Cedarri, Humberto González y Aníbal Termite, al culminar el juicio por el crimen de Mayda Caccone.

En la resolución, a la que accedió Télam, los magistrados explicaron «la prueba reunida resulta insuficiente» para condenar a Gabriel Zapata (23) y a Darí­o Pucheta (30), tal como lo habían solicitado los fiscales Cecilia Corfield y Patricio Pagani.

Ambos habían solicitado 22 años de cárcel para Zapata y 17 para Pucheta, en tanto el abogado de la familia de la víctima, Silvio Piorno, había reclamado prisión perpetua y el defensor Luis Rapazzo la absolución.

El hecho se registró el 27 de julio de 2015, cuando dos delincuentes asaltaron una distribuidora de gaseosas de Merlo y como no obtuvieron dinero, huyeron sólo con el celular de uno de los empleados.

En la fuga, los ladrones efectuaron varios disparos intimidatorios hacia los empleados y uno de ellos impactó en Mayda, quien en ese momento caminaba de la mano de su madre por la vereda y murió más tarde en el hospital.

Luego continuaron con un raid delicitivo que incluyó otros asaltos.

Los jueces remarcaron, en base a lo declarado por una testigo, que la Policía fue a buscar a los imputados en base a «rumores» que había en el barrio y porque sus fotos fueron subidas a Facebook acusándolos.

Si bien los fiscales fueron en persona a allanar el domicilio señalado, «no pudieron hallar ningún objeto que, certeramente, pudiera vincular a los imputados con los hechos», destacó el fallo.

En ese sentido, enumeraron que no se pudo secuestrar ni dinero, ni celulares, ni el arma homicida, mientras que una moto y ropa que los testigos atribuían a los imputados «tampoco fue indudablemente señalada».

Es que especialmente una campera hallada en un operativo en la casa de Pucheta, similar a la que llevaba colocada quien disparó, unos dijeron que era de color rojo y otros azul o gris, lo que son consideradas «discrepancias insalvables».

«Es preocupante el modo en que se han llevado a cabo los reconocimientos de cosas», dijo uno de los jueces, y afirmó que no se le preguntó a los testigos si después del hecho las habían vuelto a ver, ya que por ejemplo la moto había sido exhibida por televisión.

Otro dato relevante es que un comerciante que fue el único que aseguró haber visto a uno de los ladrones dijo que uno de ellos tenía ojos celestes, mientras que los de los imputados son oscuros.

Los jueces también hicieron hincapié en que en base a la altura y contextura física que indicaron los testigos, el que conducía la moto podía haber sido Pucheta, mientras que Zapata sería el que, arma en mano, descendía e ingresaba a los comercios damnificados.

«No obstante, la Fiscalía terminó asignándoles precisamente roles contrarios, teniendo por comprobado que fue Pucheta el que disparó el arma, quizá para que cierre la explicación con el hallazgo de una campera roja en su habitación», cuestionó el fallo.

«En fin, inconsistencias que debilitan la prueba, alejando la posibilidad de arribar a la verdad de lo ocurrido», se agregó.

Por otra parte, los miembros del TOC 2 reprodujeron lo señalado por el reconocido neurólogo y neurocientífico Facundo Manes en su libro «El Cerebro Argentino»:

«Hoy, además, sabemos que el porcentaje de error en la identificación en una rueda de reconocimiento es excesivamente alto (entre un 40% y un 70%) y su valor diagnóstico de la implicación de alguien en un delito es realmente muy bajo, prácticamente lo que esperaríamos producto del azar», dice Manes.

El alegato de la fiscal Corfield también fue duramente cuestionado, ya que para los magistrados «pretendió que con su sola palabra se pudieran demostrar ciertos hechos» por haber dirigido los allanamientos y reconocimientos.

Por ejemplo, los jueces consideraron que no puede considerarse suficientemente comprobada la tenencia de una pistola calibre 9 milímetros en poder de Pucheta (que según las pericias no fue la usada para disparar), ya que en base a lo surgido de un careo existe la presunción de que haya sido «plantada» en el lugar.

Finalmente, los jueces criticaron al abogado querellante Piorno y dijeron que les causó «estupor» que haya sostenido que «porque los imputados simplemente pertenecerían a una familia de delincuentes, son los autores de este suceso».

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