Por su parte, el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, afirmó que si la prueba presentada en la causa “no es desvirtuada, es suficiente para obtener una condena” al sacerdote.
Grassi y el representante del ministerio público hicieron estas declaraciones a la prensa poco antes de ingresar a los Tribunales de Morón, en el comienzo de la quinta jornada de audiencias en el proceso que se sigue contra el cura, acusado de “abuso sexual agravado y corrupción agravada” en perjuicio de tres menores que pertenecían a la Fundación Felices los Niños, que el sacerdote dirigía.
En su ya habitual comparecencia matinal ante los medios, Grassi admitió “no” estar “preparado” para un fallo adverso: “Para un veredicto en contra no estoy preparado”, concedió.
También habló el abogado querellante Juan Pablo Gallego, quien insistió en la necesidad de que haya observadores que sigan el proceso: “Los veedores están precisamente por maniobras de Grassi y su defensa, empezando por la fuga el día en que se ordenó su detención”, justificó. Ocurre que momentos antes, Grassi, si bien había dicho que “no” le molestaba la presencia de veedores, los había cuestionado, al sostener que “en un juicio tiene que haber un tribunal y fiscales. Los veedores no pueden estar por encima”.
“Si el Poder Judicial necesita veedores, es porque es incompleto. No necesita que nadie lo venga a controlar”, afirmó.