Los cuerpos se encontraban maniatados, boca abajo y se presume que fueron ejecutados de un disparo en la cabeza. La policía habría identificado a los jóvenes por su vestimenta, ya que coincidirían las marcas de ropa y zapatillas que describieron los familiares directos. En el interior de la camioneta de una de las víctimas, se encontraron los documentos semiquemados de dos de los fallecidos, además de una pistola sin cargador, aunque éste último siempre la llevaba cargada, según sus amigos.
Los tres muertos fueron identificados como Sebastián Forza, de 34 años; Damián Ferrón, de 37 y Leopoldo Bina, de 35, dos de ellos vinculados con el rubro de medicamentos y el restante a la publicidad, y estaban siendo intensamente buscados desde el pasado jueves. Las autoridades manejan varias hipótesis, entre ellas que el grupo de amigos haya sido blanco del ataque de una «mafia de los medicamentos».
Hasta el momento no se descarta ninguna hipótesis acerca del hecho, aunque una de las líneas de investigación de los detectives apunta a un ajuste de cuentas, debido a que uno de los buscados denunció hace meses el accionar de una presunta organización dedicada a comercializar medicamentos de manera ilegal y luego comenzó a recibir amenazas telefónicas. Sin embargo, el abogado de la familia Forza se encargó de quitarle peso al antecedente y recalcó que desconocen los móviles del crimen: «Estamos tratando de buscar un común denominador entre las víctimas», informó, antes de referirse a la Justicia en términos duros: «Acá nadie se preocupó por la suerte de los tres chicos», remató.
Los tres empresarios fueron vistos por última vez el jueves, luego de haberse reunido en un bar de la ciudad de Pilar y en un restaurante del barrio porteño de Liniers.
Según se informó, el automóvil de Ferrón fue encontrado el mismo jueves cerca de las 20 en Galicia al 2700, en el barrio porteño de Flores, totalmente incendiado, mientras que tres horas después hallaron el Peugeot 206 de Forza, estacionado, con las llaves puestas, en Solís al 1000 del barrio porteño de Constitución.
El misterioso caso comenzó pasadas las 10 del jueves cuando Ferrán y Forza se habían encontrado en el bar Open de Pilar. Luego, Forza se dirigió a un restaurant de Liniers para encontrarse con el tercer amigo, el publicista Leopoldo Bina, de 35 años, y ambos estuvieron en el lugar hasta las 14.
Desde entonces, nada se supo sobre el paradero de los tres jóvenes empresarios, cuyas familias denunciaron su desaparición en la misma noche del jueves ante la comisaría 50ª de esta Capital, en tanto la investigación quedó manos de la fiscal de instrucción Ana María Yacobucci.
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LAS SIMILITUDES CON LA «MASACRE DE CAMPANA« |
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El cuádruple crimen de Campana fue la masacre anterior a la de los tres empresarios, y tiene similitudes con esta. |
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En ambos casos las víctimas desaparecieron, luego hallaron quemado el auto de uno de ellos y finalmente sus cadáveres aparecieron a la vera de una ruta. Cáceres amplió la víspera su declaración indagatoria frente al fiscal Marcelo Pernici en los tribunales de Campana, donde buscó mejorar su situación procesal. Su abogado, Hugo López Carribero, aseguró que Cáceres «fue contundente al asegurar frente al fiscal que es inocente, y colaboró con la investigación contando todo lo que él vio en la puerta de su casa». Es que, según López Carribero, su cliente estaba enemistado con su hermanastro y principal sospechoso del cuádruple homicidio, Angel Fernández, y con su sobrino, Cristian Fernández, a pesar de que vivían en casas situadas en el mismo terreno, en la localidad bonaerense de Los Polvorines. Cáceres le contó al fiscal que el mismo jueves 24 de julio, cuando desaparecieron los Mansilla, vio a los Fernández y también al otro detenido, Darío Vera alias «El Sordo», «bajar del auto de las víctimas los electrodomésticos robados en la casa de la familia». |
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