El incidente generó revuelo entre lso empleados municipales de Lanús, pues Perrone, con 35 años de antiguedad como empleado municipal, no dudó en manifestar su indignación y responsabilizar directamente al intendente por lo ocurrido. En sus declaraciones, el empleado describió el hecho como «un claro ejemplo persecución política a la que nos tiene acostumbrado está agrupación», resaltando que su exclusión responde a una señal.
Este episodio abre nuevamente el debate sobre la influencia de las filiaciones políticas en el ámbito laboral público, especialmente en un municipio gobernado por la agrupación que lidera el hijo de la ex presidenta, Máximo Kirchner que llena la boca hablando de la unidad de los argentinos.
Julio Perrone manifestó en redes sociales:
