Bajo una «unidad de necesidad», el Gobernador toma el control del partido. El repliegue de Máximo Kirchner al Congreso partidario marca el fin de la hegemonía camporista en la estructura bonaerense.
Lo que se presenta formalmente como una «lista de unidad» es, en los hechos, el cierre de una etapa de fuertes fricciones internas. Tras meses de resistencia y una relación gélida entre la Gobernación y el actual mando partidario, Axel Kicillof será el nuevo presidente del PJ bonaerense. El acuerdo, sellado este 7 de febrero, no nace de la sintonía política, sino de la debilidad de un sector que hasta hace poco ejercía un poder absoluto: La Cámpora.
El repliegue de Máximo Kirchner
La salida de Máximo Kirchner de la presidencia ejecutiva del partido es el dato central de este recambio. Si bien conservará la presidencia del Congreso partidario, este movimiento es leído en los pasillos de la política platense como un repliegue estratégico.
La pérdida de centralidad de la organización kirchnerista quedó en evidencia ante la presión de los intendentes del Conurbano y el propio avance territorial de Kicillof. Kirchner debió ceder el control operativo para evitar una derrota mayor o una fractura expuesta que dejara al peronismo sin capacidad de respuesta frente al Gobierno nacional.
Un acuerdo de supervivencia
Fuentes de la negociación admiten que el pacto fue «forzado» por las circunstancias. Los puntos clave de este nuevo escenario son:
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Pérdida de cajas y lapicera: El control del PJ provincial le da a Kicillof la legitimidad institucional para discutir el armado de listas en 2025, un terreno donde antes La Cámpora tenía la última palabra.
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Intendentes al acecho: Los jefes comunales, que históricamente cuestionaron la conducción de Máximo Kirchner, ven en la figura del Gobernador un mal menor o un aliado necesario para recuperar autonomía en sus territorios.
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Unidad por espanto: La urgencia de consolidar un frente opositor a Javier Milei obligó a las partes a deponer las armas, pero el clima de desconfianza mutua entre la calle 6 (Gobernación) y el núcleo duro del kirchnerismo persiste.
Un PJ con dos comandos
Aunque Kicillof tendrá la firma, el peronismo bonaerense entra en una etapa de bicefalia incómoda. Con el Gobernador gestionando la estructura ejecutiva y Máximo Kirchner reteniendo el Congreso, la gestión del partido promete ser un campo de batalla de cara al cierre de listas de las próximas elecciones legislativas.