LAS BECAS DEL PROGRAMA PROGRESAR ESTE AÑO SE REDUJERON UN 48 % RESPECTO DE 2016

Según un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la cantidad de jóvenes dentro del programa Progresar se redujo sensiblemente desde 2018. Respecto a 2015 la caída fue del 42%.

La cantidad promedio de beneficiarios, en 2015 registró 724.439 jóvenes, 816.006 en 2016 y 776.668 en 2017, mientras que en el mismo periodo de 2019 se registraron sólo 423.926. Ello representa una caída del 48% en la cobertura del programa respecto de 2016 y de 42% respecto de 2015.

Según el trabajo de CEPA, además de reducirse la cantidad de beneficiarios alcanzados por el programa, la inflación ha hecho mella en el valor de la beca, disminuyendo hasta un 60 por ciento su poder adquisitivo.

Para graficar dicha pérdida, el centro de estudios a modo de ejemplo, señala que “si en 2015 el promedio de poder adquisitivo de la beca (que en valores nominales alcanzaba los $900) era supongamos de $100, en 2016 se redujo a sólo $78 y a $61 en 2017”.

Luego, en 2018, con la modificación del Programa y el aumento de la beca, “el monto se recupera hasta $73 en el caso de Nivel Universitario y Terciario Estratégicas para primer año, a $65 en el caso del Nivel Universitario y Terciario Generales para primer año y a $ 51 en el caso de nivel Obligatorio y Formación Profesional, pero vuelven a perder de manera sensible en 2019 alcanzando sólo $54 en el caso de Nivel Universitario y Terciario Estratégicas para primer año, a $48 en el caso del Nivel Universitario y Terciario Generales para primer año y a $38 en el caso de nivel Obligatorio y Formación Profesional”.

Es decir, además del recorte a la mitad en las cantidades de beneficiarios, el ajuste en poder adquisitivo va del 45% (en el caso del Nivel Universitario y Terciarios Estratégicos) hasta el 62% en el caso de los niveles Obligatorio y de Formación Profesional.

Becas devaluadas

¿Cuál ha sido el impacto de ese aumento del 40% anunciado en agosto último en términos reales? El aumento para diciembre de 2019 sólo recupera los niveles de poder adquisitivo de marzo de 2019, que ya se encontraban devaluados respecto del poder de compra de 2015. Por ende el aumento de 40% no logra siquiera recuperar lo perdido bajo la gestión Cambiemos.

Del mismo modo que se observa la pérdida de poder adquisitivo de la beca individual, la inflación ha retraído las transferencias del estado en términos reales destinadas al Programa. Esas transferencias reales constituyen la masa del gasto en función de la cantidad de becas cubiertas y el ingreso existente por cada una: en cada año del macrismo – de 2016 a 2019- no sólo hay pérdida de poder de compra sino a la vez, la reducción en la cantidad de becas.

Pérdida de poder adquisitivo de la beca

Solamente en 2016 hubo un leve aumento en las becas promedio, pero la caída real de los ingresos por las becas fue tan brusca que el monto total transferido en términos reales es más bajo que en 2015. Si en 2015 el promedio del presupuesto en términos reales de las transferencias anuales alcanzaba el equivalente a $100 (fue de $4.115 millones nominales), en 2016 se redujo a sólo $88 y a $77 en 2017. Con la modificación del Programa en 2018 y el aumento del monto de la beca, el monto agregado no se recupera, dado que cae la cantidad de becarios, y suma el equivalente a $65 y a sólo $40 en 2019.

Si consideramos la distribución de la Cuenta de Inversión 2018, y tomando en cuenta el promedio de becas en 2019, la estimación indica que existen unas 84 mil becas de Nivel Superior de Sectores Estratégicos, 193 mil en Nivel Superior de Sectores No Estratégicos, 138 mil becas de Nivel Obligatorio y 7,6 mil de Nivel Formación Profesional. La decisión implicaría la eliminación de las 138 mil becas de Nivel Obligatorio y 193 mil de Nivel Superior no estratégico, lo que implica reducir el Programa a sólo unas 85 mil becas, es decir, al 10% de las becas otorgadas en 2015, 2016 o 2017.

Desnaturalización del programa

La transformación del programa no solo se acota a variables cuantitativas, sino que se observa una profunda reformulación de sus objetivos y alcances durante la gestión de Cambiemos, 2015-2019. El Plan Progresar había sido planteado originalmente como un beneficio «puente» para familias que cobraban la AUH o tuvieran ingresos bajos (se orientaba a poblaciones vulnerables).

El objetivo era permitir que cuando los hijos continuaran o retomaran los estudios y antes que se insertaran en el mercado laboral, el grupo familiar no dejara de percibir un ingreso como la AUH o el Salario Familiar por el hecho de que el hijo cumpliera los 18 años. Progresar fue lanzado como un derecho, de allí su espíritu universal, que hoy se quebranta.

De un derecho universal a la meritocracia de Cambiemos

El Plan además no iba en detrimento del mérito, ya que se complementaba con otros programas como el de Becas del Bicentenario (BB), el de Becas Universitarias (BU) y los programas específicos de las Universidades Nacionales. Si el alumno, de nivel universitario, tenía un buen desempeño e iba avanzando en la carrera, podía acceder a ellas.

El cambio del Programa Progresar por la Beca Progresar, a principios de 2018, modifica la razón de ser de la propuesta: queda sujeta al presupuesto y pasa a funcionar como un programa de becas estrechamente ligado al mérito. En síntesis, no solo encontramos en este programa una modificación de las partidas destinadas en función de reducciones año a año, y una caída muy importante en términos reales de los ingresos percibidos por la beca individual, sino también la reformulación de su concepción originaria. De una concepción de carácter universal en su cobertura y un abordaje integral de las problemáticas, se dio lugar a la aparición de criterios selectivos y meritocráticos que en los hechos se traducen en mecanismos excluyentes para las y los jóvenes de menores ingresos. (InfoGEI)Jd

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