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Juan Manuel tenía quemaduras tipo B de nivel 4 que lo inhibían de ser sometido a una práctica quirúrgica. El pronóstico era altamente reservado y recibió un tratamiento a base de hidratación, con respiración mecánica y antibióticos.
Durante la primera etapa de curaciones, el cuerpo de especialistas que atendía al joven, se abocó a realizar la limpieza de las quemaduras, intentar apaliar el cuadro de deshidratación que padece y tratarlo con antibióticos.
“No hay órganos internos dañados, pero el estado de deshidratación y de necrosis – muerte patológica de un conjunto de células o de cualquier tejido del organismo- de los genitales hacen que el cuadro sea de extremado riesgo. En la cara también tiene quemaduras de tipo B que le retraen el labio superior, por lo que tiene la dentadura a la vista”, había afirmado Jaime Masiangioli, director médico del centro asistencial, horas antes de su muerte.
Si bien el accionar del grupo de jóvenes que llevó a cabo la fatídica broma estuvo signado por la imprudencia y la falta de previsión, es cierto que prácticamente no hay indicaciones acerca del riesgo que implica acercarse a un cable de alta tensión, ni personal que controle o restrinja el acceso al lugar.
“Los policías en general están en los primeros tres andenes y después ni siquiera hacen una recorrida. El personal de seguridad privada también es poco, sobre todo en el último de los sectores de la estación”, afirmó Susana Fernández, usuaria.
Por otro lado, los únicos dos carteles que advierten sobre la peligrosidad de los cables de alta tensión se encuentran en el puente de acceso a los andenes, detrás de un enrejado y tapados por graffitis y suciedad.
Enrique, uno de los puesteros que estaban en el lugar al momento del accidente, aseguró que “en varias oportunidades grupos de chicos se subieron sobre el tren diesel”.
“Es común que hagan esos chistes, pero lo que sucedió en esta oportunidad es que el pibe se acercó demasiado a los cables de alta tensión que se encuentran en la vía lindera. Fue un desastre lo que pasó”, señaló el vendedor, en diálogo con este medio.
Durante el tiempo que Juan Manuel permaneció internado en el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, una gran cantidad de amigos y familiares del joven realizaron una vigilia en la puerta del centro médico. Tras ser trasladado, la cadena de oración también se movilizó hasta ese centro de ese centro de salud, donde ahora los familiares lloran la pérdida de su ser querido.