EN ABRIL DIJO QUE SU EX IBA A MATARLA: AYER LA ESTRANGULO Y SE PEGO UN TIRO

Si la hubieran escuchado a tiempo tal vez hoy estaría con vida. «No quiero aparecer en las tapas de los diarios, descuartizada por ahí», dijo María del Carmen Pérez en una entrevista por TV concedida en abril pasado. Pero su pedido desesperado fue en vano, porque apareció estrangulada en una habitación de un hotel alojamiento.

Pero esta historia de horror no terminó allí, porque su pareja, que era intensamente buscado como principal sospechoso del crimen, se suicidó de un escopetazo en el pecho frente a la tumba de sus abuelos. «No me va a joder más, está en el hotel», escribió el homicida en un mensaje de texto.
La víctima, identificada como Mónica del Carmen Pérez (27), fue hallada con signos de estrangulamiento en una habitación del hotel Halloween, ubicado en pasaje Sargento Gómez 80, en una zona humilde conocida como El Bajo, en la capital tucumana.

El principal sospechoso del crimen fue, desde un comienzo, el concubino de la víctima, Rubén Modesto Soraire (36), que acompañó a Pérez cuando ingresó en el hotel. Según señalaron voceros policiales, Soraire se retiró solo del hotel y le dijo al encargado que se marchaba porque tenía que trabajar, pero que la mujer se había quedado dormida y por eso la dejaba sola en la habitación.
Cuando un empleado del hotel fue a despertar a la mujer para realizar la limpieza, comprobó que estaba muerta. Pero Soraire le envió a Verónica Jerez, la secretaria de su abogada, aquel mensaje de texto.

El albañil también le comunicó que había asesinado a su ex pareja y le dio el número de la habitación de hotel donde se encontraba el cuerpo. Le juró que se iba a entregar pero huyó rápidamente después de cometido el homicidio.
Horas después fue encontrado sin vida, frente a la tumba de sus abuelos en el cementerio Los Lunarejos, en Campo Azul, departamento Leales. Se había suicidado disparándose con una escopeta en el pecho.

En los registros del hotel, que funciona como albergue transitorio, no se deja constancia de la identidad de las personas, por lo que no se cuenta con precisiones sobre el nombre de la persona que acompañó a la mujer. Pero todos los datos apuntaron, desde un comienzo, a su pareja. Y cuando la policía lo estaba buscando se notificaron de que se había quitado la vida de un escopetazo en el cementerio local.

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